5.£6 3 ENRIQUE GARCÍA ÁLVAREZ y ANTONIO PASO

luanito y su novia

DIABLURA CÓMICO-LÍRICA

EN DOS ACTOS, DIVIDIDOS EN SalS CUADROS, ORIGINAL Y EN PROSA

MÚSICA DEL MAESTRO

£»AB£,0 JUUIV^

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Copyright, by E. García Aivarez y A. Paso, 1918 SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLES

1919 3

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University of North Carolina at Chapel Hill

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JUANITO Y SU NOVIA

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Queda hecho el depósito qne marca Ley.

JUUITO Y SU NOVIA

DIABLURA CÓMICO-LÍRICA en dos actos, divididos en seis cuadros

original y en prosa de

ENRIQUE GARCÍA ÁLVAREZ y ANTONIO PASO

música del maestro

¡Estrenada en el TEATRO DE A.POLO el 23 de diciembre de 1918

-#-

MADRID

•R. Velasoo, Impresor, Marqués de Santa Ana, 11, dup.'

TELÉFONO, M 551

1919

REPARTO

PERSONAJES

ACTORES

PAULITA.

Srta. Leonis (Rosario).

PRUDENCIA Sra. Rodríguez.

RICARDA Srta. Leonis (Rafaela).

DOÑA CAROLINA Sra. Revilla

DOÑA BÁRBARA Srta. Moren.

LA DE LA SUERTE..... _.r Domingo.

UNA '. Búfala.

UNA MAMÁ Sra. Reparaz.

ILDEGUNDA Alcázar.

CAMARERA 1.a Srta. Asensio.

JUANITO Sr. Gallego.

DON BENIGNO

ARTURO

RIVACOVA

GAVILANES

DON LEÓN

DON CASTO

CÉSAR

EL QUINCE

VENEZUELA

GITANO 1.°

ÍDEM 2.°

CARRASCO

CAMARERO 1."

ÍDEM 2.°

FkAY CARMELO... FRAY CANDELA . . ERAY CORONADO.

FRAY DANIEL

FRAYEZEQUIEL.. FRAY DOMINGO,..

FRAY MATEO

UN TORERO

MESA

RAFAEL

MARINERO 1.°

ÍDEM 2.°

Vidal.

Román.

Montero.

Asensio.

Meana.

Gutiérrez.

Segura.

Yelasco.

Físcher.

Segara.

Galerón.

García Valero-..

Físcher.

Gutiérrez.

Meana.

Montero.

García Valero.

Román.

Segura.

Gutiérrez.

Galerón.

lilayna.

Galerón .

Yelmo. Llayna.

Una estudiantina, viajeros, viajeras y coro general

Derecha e izquierda, las del actor

«■k. tAS.

qp*>*.

ACTO PRIMERO

CUADRO PRIMERO

si a escena está dividida. A la izquierda un jardincito, de una casa de la Prosperidad. Divide la escena una tapia, sin puerta y que no sea muy alia, para los efectos de escena. En el jardín, y junto a la tapia, una escalera de tijera. En la izquierda del jardín puerta que comunica con el interior de la casa. En este trozo de escena, velador y sillas de mimbre. La parte derecha del escena- rio, es una calle a la que afluyen otras. Ambos lados del foro, libres. Telón de fondo y detalles a juicio del pintor.

ESCENA PRIMERA

PAULITA, PRUDENCIA y DOÑA CAROLINA

Al levantarse el telón aparece Paulita subida en la escalera y senta- da en la tapia; doña Carolina, en el centro de la escena, con un palo en la mano hecha una furia, y Prudencia, entre ambas, poniendo paz

Carol. Baje usted de ahí, so mala hija, que la voy a lisiar.

Prud. ¡Por Dios, doña Caro; cálmese usted, que la

pobre do tiene la culpa! No todas las jóve- nes se saben dominar como yo.

Carol. De ti debía tomar ejemplo esta mala péco- ra. Baja.

Pau. Pues tire usted el palo.

Carol. (indignada.) ¡Paula, baja, o como me llamo Carolina, que subo y te tiro de cabeza.

Pau. Pues tire usted el palo.

•Cardl. Pero, ¿estás viendo, Prudencia?

GIX'IST

6

PRUD.

Pau. Prud. Pau. Carol.

Pau.

Carol.

Pau.

Carol.

Prud.

Carol. Prud .

Carol.

Pau.

Carol.

Pau.

Carol.

Pau.

Carol.

Pau.

Carol.

Pau.

Carol. Pau.

Baja, mujer. Que tire el palo. ¡No seas cabezona! ¿Cabezona yo?

Sí, tú, tú; desde hace dos años que ese con- denado de Juanito entró en esta casa, que más valiera que hubiese entrao la grippe. Pero, ¿tengo yo la culpa de quererlo con toa mi alma?

¿Qué oyen mis oídos? Paula, baja. Tire usté el palo.

Baja; mira que me va a dar eso que me da, . y como me dé, te doy. Baja, que yo te respondo que no te pega; y para que te convenzas, (a doña Carolina.) déme usté el palo.

(Resistiéndose.) Pero...

(Quitándoselo y tirándole al foro.) Démelo USté.

(Paulita baja.]'

En una de estas, se me sube la sangre a la cabeza y acabo en un manicomio. Tú, (a.

Paulita, que ya ha bajado.) me vas a buscar

una camisa de fuerza. ¡Mala hija! Es que usted la ha tomao con el pobre Jua- nito y aquí está pasando algo de lo que le pasó a usted con mi padre, que santa gloria halle. Acuérdese usted las veces que me ha dicho que se casó con él contra la voluntad de sus padres. ¿Por qué lo hizo usted? Pues porque le había tocao en el corazón y nada más. ¡Como Juanito me ha tocao a mí! Es que ese sinvergüenza no te conviene. Tampoco le convenía a usted mi padre. Es que Juanito no tiene dónde caerse muerto.

Menos tenía mi padre. Es que además es un fresco. Pues según usted, papá no fué ningún ca- lorífero.

(indignada, a Prudencia.) ¡Estás viendo! ¿Dónde

has puesto el palo?

Pero, ¿por qué le insulta usted, sabiendo que me va a hacer daño? Además, eso de que no tiene donde caerse muerto, no es verdad. Su padre es riquísimo. (Burlándose.) ¡Riquísimo! Como usted lo oye: riquísimo. Tiene en Ca- narias muchas fincas, y de ellas viene a Ma-

_ 7 -

drid el plátano y viene el tomate y viene la pina y viene el coco...

Carol. Calla; que me asustas oyéndote hablar así. Yo por don Benigno, su tío, con quien vive como sabes aquí , que el tal canario apenas si bace caso de su hijo y que está hasta el pescuezo de trampas.

Pau. Eso mismo dice el tío de nosotras; que yo

no le convengo porque usted no tiene más que una viudedad mezquina y muchos hu- mos de grandeza, y que por no tener dinero vivimos en la Prosperidad.

Carol. . Calla; calla, o te arranco la lengua. Y acuér- date de esto, Paula, que te lo juro tal día como hoy, Martes de Carnaval: antes de verte con Juanito, te asesino.

Prud Vamos, doña Caro, que está usted obceca-

da; Paulita lo quiere y una usted al cariño los pocos años...

Carol. De su edad eres próximamente y no ha- ces tonterías.

Prud. Es que yo he logrado que mi cabeza mande

en mi corazón; por eso estoy convencida de que no haré jamás una locura.

Pau. Pues chica, te envidio.

CAROL. Y es para envidiarla. (Se siente por el lateral de-

recha, primer término, o sea la calle, gran algarabía

de voces femeninas.) Pero, calla, ¿qué algarabía es esa?

( Paulita sube por la escalera a la tapia.)

Pau. (Desde lo alto.) Es la Kicarda y las demás

amigas, que han salido de comparsa y vie- nen a darnos broma. ¡Esas que entienden la vidal

Prud. ¡Cualquier día me vestía yo de máscara!

(Suben ella y doña Carolina, cada una por un lado de la escalera, y quedau las tres asomadas a la tapia.)

ESCENA II

DICHAS. RICARDA, tiple, y diez segundas tiples más. Visten figurín, con antifaz. Salen primera derecha

Todas

Música

(A la salida, durante los ritornellos y al final, evolu- cionan, siempre tocando en los laudes que llevan.)

Aquí llega esta patrulla;

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, la comparsa de la bulla, que salió al nacer el día y va loca de alegría. Carolinita, no nos conoces, aunque te demos quinientas voces, y aquí nos tienes tan a la vista; eres muy mala fisonomista.

Ríe. Aunque con nosotras

siempre fuiste ingrata, a darte venimos una serenata. ¡Ay, Carolinita, pon' mucha atención, en la melodía de nuestra canciónl

Carolina, Carolina:

es tu tez nacarina,

son tus labios de fresa,

y tu frente más fina

que chapín de princesa. Todas Carolina, Carolina,

el perfume que exhala

tu boquita preciosa,

solamente le iguala

el qué tiene la rosa. Ríe. Si pides por un beso

una libra esterlina,

es caro-caro-caro,

es caro, Carolina. Todas Que aunque eres una ondina

y te parezca raro,

¡ay, Lina-Lina-Lina,

es caro, caro, caro.

Si me dejaras besarte de tu rostro en cualquier parte,

no puedes figurarte qué felicidad.

Carolina, Carolina;

el perfume que exhala

tu boquita preciosa,

solamente se iguala

al que tiene la rosa.

Ríe. Carolina, Carolina;

echan lava tus ojos como lo echa el Vesubio;

9 ^

tus carrillos son rojos

y tu pelo muy rubio. Todas Carolina, Carolina,

debiste ser amada

por cien hombres extraños.

Eres una monada

de setenta y tres años. Ríe. Si pides por un beso

una libra esterlina, etc., etc.

Hablado

CaROL. (Bajando de la escalera y quedando en el jardín con

Prudencia, que baja al mismo tiempo.) ¡Demonio

de chicas. ¡Qué ocurrencia, disfrazarse asíl Y no son feos los trajes.

RlC . (Acercándose a la tapia y en voz baja a Paulita.) He

visto a Juanito esta mañana. Pau. (conteniendo un grito.) ¡Ahí ¿De veras? ¿Y qué

te ha dicho? Ríe. Me ha dado una carta para ti.

Pau. Dámela.

Ríe. [Cuidado; no vuelva a asomar tu madre!

Pau. Ahora está entretenida con Prudencia.

Ríe. (Alargándole la carta.) Toma. Y me encargó que

estuvieses dispuesta para lo que en ella te

dice. Pau. Gracias, Ricarda, gracias.

Ríe. (a sus compañeras.) Bueno, vamonos a seguir

dando broma. Todas Sí; vamonos. Pau. Que sus divertáis muchísimo.

Ríe. [Adiós, doña Carolina!

Todas [Adiós!

(Bis en la orquesta y vanse, cantando, por el foro izquierda; detrás de la casa.)

ESCENA m

PAULITA, PRUDENCIA y DOÑA CAROLINA

Carol. ¡Bendito Dios, y qué mangas más anchas deben tener ciertas madres!

Pau. (Que ha bajado ya.) Es que no todas piensan

como usted y dejan a sus hijas que se di- viertan, porque, ¿qué mal hay en ello?

10

Carol.

Pau.

Prud. Carol.

Prud. Cakol.

Ahora, así al pronto, ninguno; después es cuando... En fin, voy a ver si ha venido la criada, que cada vez que sale a algo no se acuerda de volver. La voy a tener que com- prar una bicicleta. ¿Venís? No; nos quedamos un ratito. ¿Verdad, Pru- dencia? Como quieras.

Pues ahí os quedáis. Y sigue los consejos de ésta, que no perderás nada. Favor que usted me hace, doña Caro.

Justicia, hija, justicia. (Entrando en la casa.)

¡Demonio de Juanitol

ESCENA IV

PAULITA y PRUDENCIA

Pau.

Prud. Pau. P«ud. Pau.

Prud.

Pau.

Prud.

Pau.

Prud.

Pau.

Prud. Pau. Prud. Pau.

Prud. Pau.

(Cuando se convence que su madre ha hecho mutis,.

da un suspiro de satisfacción.) ¡Ay! Estaba de- seando que se marchase. ¿Por qué?

(con alegría.) [Porque me ha escrito Juanito! ¿Y cómo se ha valido para que ..? Por Ricarda, que me la ha dado ahora-

(Saca la carta y lee el sobre.) Fíjate: «Para Paula

Lapuérta.»

¡Ay, qué letra más preciosa! ¡Es redondilla! Cá, hija, cá; es gótica. No, no; esta Paula es redondilla. Pero la puerta es gótica. A ver, a ver, qué te dice. (Leyendo la carta.) «Paulita de mis entre- telas.»

¡Uy, qué atrocidadl

Qué, ¿no te ha llamao así nunca tu novio? ¿A de sus entretelas? ¡Ni por el forrol (Leyendo.) «Paulita de mis entretelas, de mi vida, de mi corazón y de mi alma.» ¡Anda, hija; no te quejarás! (Leyendo.) «Paula, no puedo coger el sueño; el apetito se me va y tampoco lo puedo co- ger. Amanezco con una palidez de pasador de hueso, que aterra. Voy, lo que se dice, derecho a una arterio-esclorosis. Para no hay más que un especifico que me curaría,.

11

pero ¡ay!, ese específico se llama Paulita Lapuerta y no me lo quieren dar.»

Prud. ¡Pobrecillo!

Pau. «Figúrate con qué gusto lo tomaría yo: en

ayunas, antes de comer, a cucharadas, be- biendo en el frasco...»

Prud. ¡Qué bruto!

Pau. «Tu madre por un lado y mi tío Benigno

por otro, son contrarios a esa medicina, y como yo me muero, antes de hincar el pico he decidido taptarte.»

Prud. ¡Jesús, María y José!

Pau. «Si me quieres, no te opondrás a la fuga.

Piensa que es nuestra felicidad. A las cua- tro y veinte oirás por la parte de la tapia, tres toques de bocina; soy yo, que llegaré en un 40-Mercedes por ti. Cogeremos el correo de Andalucía y a Cádiz; en Cádiz el vapor y a Canarias; y en Canarias, me echaré a las plantas de mi padre, le regaré si es pre- ciso con mis lágrimas las plantas, y él, que me quiere con locura, nos perdonará y nos casará, y una vez casados, me voy a estar tomando el específico a todas horas. Paula, no titubees. Paula, no vaciles. Paula, son tres toques. Si no escalas la tapia y huyes conmigo, es que no me quieres, y de la ta- pia me iré a tomarme un tubo de pastillas de sublimado. Adiós: tu pasional, Juanito Lacalle.» (pausa.) ¡Y qué hacer, Dios mío! Si no accedo a escaparme con él, se enve- nena, y si me escapo...

Prud. ¿ Serías capaz?

Pau. Después de todo, si me escapo, es para ser

su mujer como Dios manda.

Prud . ¡ Ay, Paulita, que estoy viendo que escalas

la tapia!

Pau. (indecisa.) No sé, no sé... Ya ti es inútil pe-

dirte consejo, porque con tu manera de

pensar... ^Ea este momento se oyen por la lateral derecha tres toques de bocina de automóvil.) ¡DÍOS

mío! ¡¡El, con el 40-MercedesI! Prud. ¡Paula, piensa lo que vas a hacer!

Pau. Déjame. Me he quedao, que mira: (Le da la

mano.) el mármol, es un sinapismo a milao.

(Queda pensativa. Prudencia figura que la aconseja.)

12

ESCENA V

DICHAS. Sale JUANITO por la primera derecha. Viene montado en una burra y colgada del cuello una bocina de automóvil

-JtJA . (Sale y queda montado, frente a la tapia.) ] Arre,

Mercedes! ¡Arre, Mercedes! Esta burra anda menos que un galápago, y ya no tengo fuer- zas para arrear. Las palabras se me parten en la boca, y arre... arre... Bien sabe Dios que vengo arre... pentido y que quisiera que todo estuviera arre... glado, porque no lo puedo remediar: como corto, soy más corto que una chaquetilla de torero, pero me he enamorado de Paulita de un modo, que si no me caso con ella, me da un arre... chu- cho, (ai animal.) ¡Arre... burra! Me choca que no esté ya encima de la tapia, porque esta bocina se siente desde las Catacumbas de Roma. Se va a sorprender cuando me vea en esta burra, pero cuando le diga el moti- vo, lo encontrará lógico. Por el 40-Mercedes, me pedían a cinco duros la hora; y por Mer- cedes, (La burra) me llevan una veinticinco por día y medio. Me parece que si tengo un momento de vacilación en decidirme por el vehículo, soy un idiota. Además, que con esta burra que no anda y esta bocina tan escandalosa, no hay miedo de que atropelle ni a un paralítico, y siempre es un consue- lo. (Vuelve a tocar la bocina.)

•Pau. ¿No lo yes? ¡Me está llamando!

Prud. Déjalo que toque; él ee cansará y se irá. Va-

monos nosotras adentro.

Pau. No, Prudencia, no; si lo dejo que se vaya, se

mata.

Prud. Que se mate.

Pau. dices eso porque no es tu novio el que

está ahí fuera.

Jua. ¡Caray!... ¿Si estará en el interior? (vuelve a

tocar.)

Pau. (Nerviosa.) Nada, que me voy y sea lo que

Dios quiera. Anda; ayúdame a subir.

Prud. ¿Tú lo has pensado bien?

Pau. Estas cosas no se piensan. Comprende que

¿cómo le dejo que esté ahí tocando solo, para

'— 18 - que se desespere? No, no; arriba, (sube por la

escalera a la tapia.) ¡A jajá! (Desde lo alto de la tapia,. pero sin mirarle.) ¡Juanito!

Jua. [Paulita! Pero, oye: ¿es que estabas sestean-

do?

Pau. Estaba... (Fijándose.) Pero, oye, ¿es ese el

cuarenta caballos que me decías?

Jua. Este es el uno bono; pero ya te lo explica-

ré más despacio. Anda, déjate caer, que mis brazos amantes te esperao.

Pau. Oye, Juanito, ¿y si me caigo?

Jua. Si te caes, te has caído.

Pau. ¡Claro!

Jua. Digo, que te has caído, porque si te lesio-

nas, en vez de llevarte a la felicidad, te voy a tener que llevar a la Policlínica. Pero, no ocurrirá. Anda, descuélgate, que el tiempo es metal argentino.

Pau. Voy. Adiós, Prudencia; que seas también

feliz, como yo voy a serlo.

Prud. Adiós, loca.

(Paula se dispone a bajar por la parte de fuera, como es natural.) JüA. (Mirando hacia la derecha.) Espera, que viene

alguien. (Paula vuelve a esconderse por el lado del jardín.) La pobre tiene un miedo cerval; cree que va a caer y no sabe que estando yo aquí, no cae. Pero que no cae.

ESCENA VI

DICHOS, LA DE LA SUERTE, vendedora de décimos que sale por la primera derecha

Suerte (Acercándose a juanito.) ¡Señorito, que puede

Caer. (Ofreciéndole el décimo.)

Jua. ¡Que no cael

Suerte Fíjese: el dos mil dos. Jua. Cá...

Suerte ¿Cómo que no?

Jua. Digo, que es ca... picúa, caramba, que no-

dejas acabar. Suerte ¿Es bonito, verdad? Jua. i Precioso! ¡Qué lástimal

Suerte ¿No lleva usté suelto? Jua. No llevo suelto más que el burro, por mor

. de la bocina, fíjate.

14

Suerte ¡Qué graciosa! ¿Y cómo le ha dao a usté la

idea de disfrazarse asi? Jua. Que soy monomaniaco. Y anda, vete a ver

si expendes ese capicúa, que conmigo no

hay porvenir.

SUERTE (Haciendo el mutis por el foro izquierda, voceando.)

¡La suerte! ¡EJ gordo para mañana!

ESCENA VII

PAULA, PRUDENCIA, JUANITO. Después UNO y UNA

Jua. ¡Maldita sea! ¿A que van a empezar a pasar

ahora?... ¡No, si no me la llevo! Si tengo una pata desde la una de la noche del cinco de febrero de mil novecientos dos, que fué cuando asomé la gaita al mundol Lo mejor es que eche pie a tierra, porque así puedo

ver mejor. (Se apea de la burra, hacia va el foro y mira a ambos lados.) ¡Nadie! (Avanza a la tapia y toca la bocina.)

Pau. Ya vuelve a avisar.

Prud. Anda, vete de una vez.

(juauito vuelve a tocer.)

Pau. (En la tapia.) ¡Chist!... ¡No toques más, que

aquí me tienes! , Jua. Es que estoy nervioso, y sin querer oprimo

la pera. Pau. ¿Quién era?

Jua. Una billetera.

Pau. ¿Bajo?

lüAN Espera Un momento, a ver. (Mira hacia la dere-

cha.) ¡Quieta, que viene un hombre! No; se ha parado en la puerta de aquel hotel y está hablando con la dueña. ¡Es un gran tipo!

PAU. ¿Bajo? (Por ella.)

Jua . Alto. (Por el individuo en cuestión.)

Pau. Que si bajo.

JUA. ¡Ah, SÍ; bajá sin miedo! (Paula salta la tapia y se

descuelga por el otro lado; cuando ya está casi para

tocar el suelo le grita juanito: ¡Encarámate, que viene una pareja!

PAU. No puedo. (Haciendo esfuerzos.)

Jua . ¡Una pareja! ¡Y nos van a ver! ¡Estamos per-

didosl

Pau. (colgada de la tapia.) ¡Ay, Juanito, que no pue-

do, que no tengo fuerzas!

16 Jua. Ya está aquí. ¡Perdidos! ¡Perdidos! (corre a

ocultarse detrás de la burra. De izquierda a derecha del foro, pasan muy amartelados, Uno y Una.) UNO (Al ver el cuadro de Paula y Juanito.) Mira: esos

van a hacer lo que acabamos de hacer nos- otros. Una ¡Qué sean felices!

(Desaparecen.) JüA. Ya Se han ido. (Acercándose a Paula.) Anda,

dé]ate caer sin miedo. Pau. (pisando tierra.) |Qué susto he llevado! Oye ¿la

pareja era de seguridad? Jua. El, no sé; pero ella no debe ser de mucha

seguridad!

PRUD. (Que se asoma por lo alto de la tapia.) ¡Que locil-

ra, Dios mío; qué locura!

Jua. (Asustado.) ¡Caray, qué susto me he llevado!

Grel que era tu madre.

Pau. Es Prudencia; no teugas miedo.

Jua . Bueno; monta, que no hay tiempo que per-

der. (Hincando una rodilla en tierra, junto a la bu- rra.)

Pau. ¿Qué haces?

Jua. De rodillas y a tus pies, para servirte de

apoyo en la subida. Pau. ¡Eres muy galante!

Jua. Siempre lo fué don Juanito.

(Al apoyarse Paula, para subir, resbala y está a punto de caer. Luego coge a Juanito de la mano y avanzan al proscenio.)

Pau. ¿Me respetarás durante el viaje?

-Jua. Te lo juro, como me llamo juanito Laca-

lie.

Pau. ¿Y te casarás conmigo?

Jüa. De aquí sales solamente Paula Lapuerta;

pero al llegar a Canarias, serás Lapuerta de Lacalle.

PaU. Pues arriba. (Ayudada por Juanito, monta en la

burra.) PrUD.- (Llorosa y en lo alto de la tapia.) ¡Qué locura,

Dios mío; qué locura! Pau. (Ya en la burra.) ¡Adiós, Prudencial

PRnD. (Fuerte.) Adiós, Paula, adiós!

Jua . ¡Prudencia!

Prud. ¿Q11^ quiere usted?

Jua. Digo, que prudencia; que no solloces tan

fuerte, mujer. Pau. (Marchando.) ¡Adiós, adiós!

16 -

Jüa. (Tirando dr la burra) ¡Arre, Mercedes!

Pad. ¡Arre, burra 1

JüA . (A Prudencia.) Arre... VUar. (Mutis primera derecha.)

ESCENA VIII "

PRUDENCIA, subida en la tapia, agitando' el pañuelo. Después, foro- derecha. ARTURO, teniente de infantería

Prud. ¡Adiós!. . ¡Adiós! ¡Pobre Paula!... ¡Qué locura

hace! ¡Escaparse con un hombrel Si a me lo propusiese mi novio, yo creo que le arañaba. Dar yo un disgustoa mi madre para que se muriera como se murió mi abuela; cuando se fugó mi madre! ¡¡Nunca!! Prime- ro es mi madre.

ART. (Que atraviesa la escena, se fija en Prudencia y avan.

za.) ¡Prudencial

Prud. ¡Mi novio!

Art. Pero, chiquilla, ¿qué haces ahí?

Prud. Que acabo de presenciar lo más horroroso

que puedes figurarte. Mi amiga Paulita, Dios la perdone, que acaba de escaparse con su novio.

Art. (Riendo.) ¡¡áí que te habrá sentado el espec-

táculo!... ¡Tú, que tanto abominas de los que se escapan! Como que yo no te lo he pro- puesto porque le he oído decir a tu prima Asunción que era lo suficiente para que me odiaras.

Prud. ¡Cómo, cómo! ¿Quién te ha dicho eso?

Art, Tu prima.

Prud. Mi prima es una liosa y en cuanto la vea, le

voy a decir dos frescas.

Art. ¡Ah! pero ¿tú te escaparías conmigo?

Prud. ¡Escaparme contigo! Propónmelo si eres va-

liente; anda, propónmelo.

Art. (Aparte.) ¡Me va a tirar un ladrillo, pero por

hacerla rabiar... (Alto.) Pues bien, señorita Prudencia del Todo; ¿se quiere usted esca- par con este teniente que la idolatra? (se

cubre la tara con el brazo.) (Ahora me lo tira.) (Prudencia se descuelga como una centella por la tapia, llega hasta Arturo y a¿,'arr<ijdole de uu braco, dice.)

Prud. Anda; vamonos, rico mío. '■

Art. (¡Mi comandantel ¡Pues se escapa! ¡Qué

conflicto! ¿Y qué hago con la otra?)

17 - PRUD. ¡Anda! (Tirando de él.)

Art. Te advierto que yo no me puedo casar bas-

to que sea capitán, y me faltan seis años.

Prtjd. Seis años se pasan en un vuelo. Anda; va-

monos..

Art. Por mí...

(inician el mutis foro izquierda.)

Prud. ¡Gracias a Dios! Creí que no te ibas a decidir

nunca. (üesrparecen )

ESCENA IX

DOÑA CAROLINA y DON BENIGNO del interior de la casa, él trae un garrote en la mano

CarüL. (Desde dentro, dando voces como una loca.)]Paula!...

¡Paulita!... ¡¡Paula!! (salen.) ¡Eh!... ¿No está?

Ben. No se canFe usted, doña Carolina. Lo que me

anuncia en esta carta, el mequetrefe de mi sobrino, es un hecho.

Carol. ¡Escaparse ella!

Ben. Ño siento más que se me ha llevado mil pe-

setas, y eso le pone, por lo pronto, fuera del

$ ¡$ alcance de mi garrote. ¡Ah, pero yo le coge-

ré!

Carol. Como yo a ella. ¡Mala hija!

Ben. ¡Casarse él con Paulita!

Carol. ¡Casarse ella con Juanito! Vamos pronto; pronto. Hay que cogerlos antes de que... ¡Je- sús me valga! Si la tuviera que casar a la fuerza,- me moría.

Ben. Pues yo, reventaba. Figúrese usted que,

según carta que he recibido, ha muerto su padre.

Carol. Pero... ¿ha muerto su padre? ¡Es lo que me faltaba! Pronto; vamos, don Benigno; va- mos. ¡Cada minuto que pase es un peligrol ¡Muerto su padre!

Ben. Y que le deja, limpios de todo gravamen,

dos millones de pesetas.

Carol. ¡¡Dos millones!!

Ben. Como suena. Conque, vamos; vamos en se-

guida.

CarOL. (Cambiando la nerviosidad por una- gran calma.)

¿Dónde? Ben. A cogerlos.

Carol. ¿Pero, ¿qué prisa corre!

2

18

Ben. ¡Cada minuto que pase, es un peligro!

Carol. (¡A mí, lo que me conviene ahora es que no

los coja, y yo hago por detener a este tío;

vaya si lo hago!) Ben. En marcha.

•CAROL. En marcha, SÍ. ¡Ay! (Fingiendo un desvaneci-

miento.)

Ben. ¿Qué le pasa a usted?

Carol. JNo sé; la noticia... la fuga... la muerte... ¡Ay,

don Benigno, cójame usted, que me pongo

muy mala! Ben. Señora, por Dios; no se desmaye usted, que

el tiempo es oro. Carol. ¡Ay, que todo me da vueltas! ¡Ay, que todo

me zumba!... ¡Ay, que me zumba! ¡¡Ay!! (cae,

fingiendo un desmayo, en los brazos de don Benigno, al que sujeta fuertemente.)

Ben. ¡Mi madre! ¡Ha perdido el conocimiento! Y

no siento eso, si no que se me ha agarrado como una lapa. ¡Qué barbaridad! (intentando soltarse.) ¡Se me ha estañado!

Carol. (¡En seguida te suelto!)

Ben. ¡Ah, pero yo cogeré a mi sobrino! ¡Esos dos

millones, los tengo yo que administrarl

(Cuadro. Música en la orquesta.) (Telón rápido de entre cuadro.)

MUTACIÓN

CUADRO SEGUNDO

Telón corto de calle

ESCENA ÚNICA

Por la derecha EL 15, guardia de Seguridad exageradamente feo, ti-

ando del ramal de la burra, en la que va montada PAULITA. A au

rado viene JUANITO. Después, y siempre por la derecha, VENE-

1ZDELA, muchacho elegante y los GITANOS 1.° y 2.°, chalanes o

traficantes en ganado

El 15 (saliendo.) Nada, nada; a la Comisaría.

Jüa. Por lo que usted más quiera, don... don

guardia, que siega usted en flor la felicidad

de dos seres amartelados.

- 19 -

'El 15 ¡A la Comisaría!

Pau. ¡Que hace usted trizas nuestra felicidad!

El 15 ¡A la Comisaría!

- Jüa. (¡Maldita sea! ¡Si no fuera por ese pedazo de

sable y ese revólver!...)

Pau. (¡Ya, ya! ¡Parece que va a tomar una forta-

leza!)

Jua. (| Y que no transige!)

Pau. (Es de cemento.)

Jua. (¡Pero de cemento armao!)

El 15 Vamos, que no tengo tiempo que perder.

Jua. Oiga usté, ¿la burra también va detenida?

El 15 ¡También!

Jua . ¡Qué animal!

El 15 ¡Cuidadito con las palabrasl

J ua . Si digo que qué animal más desgraciado.

PaU. (Llamando aparte a Juan.) (Oye, tú, que yo no

voy detenida, porque si avisan a mi madr y me pesca, me mete en el convento de Ma- dres Redentoras)

Jua. ¡Pero tú, cómo vas a ser madre con quince

añosl

i Pau. ¡Mira que me lo tiene jurao!

Jua. Bueno, espérate, que voy a ver si catequizo

a esta escayola con teresiana. Gime un poco.

(Paula solloza.)

El 15 ¿Qué le pasa a la joven?

- Jua. Que es algo nurótica y claro, no quiere ir a

la Comisaría, porque si la coge su madre, la martiriza y la tiene a pan y agua. Y además la quiere casar con un viejo que... ¿Usté ve lo feo que es usté?

El 15 Que soy un rato.

Pau. Pues más feo.

El 15 | Pues si eH más feo que yo, es una herejía!...

Jua. Verdad que sí, señor don... ¿Cómo se llama

usted?

El 15 Ambrosio Quiñones; pero en el cuerpo soy

más conocido por el apodo.

Jua. Ah, ¿sí? ¿Y cómo le apodan a usted?

El 15 l<a niña bonita.

Jua. ¡¡Mi madre!!

El 15 Fíjense ustedes en el número que tengo.

.jíT: |E116-

El 15 ¿Se percatan del por qué del remoquete?

Jua . Percatados.

El 15 Pues andando, (inicia el mutis:)

20

Pau. (¡Ay, Juanita! ¿Por qué no le das dinero, a

ver si...) Jua. Porque no llevo más que lo necesario para

llegar a Canarias y...

VEN. (Sale, y al llegar al grupo se para asombrado.) ¡Jua-

nito! Jua. (Venezuela!

(Se abrazan.)

Ven. Pero ¿qué haces aquí?

Jua. Pues ya lo ves. Aquí, con esta joven, con

este animal, (Por el burro, como es de comprender.) y COn este OtrO. (Por el guardia.)

Ven. Es una máscara, ¿verdad?

Jua. Es un guardia auténtico.

Ven. Pues si no me lo adviertes, meto la pata.

Jua. (iluminado por uDa idea.) Oye, Venezuela, ¿quie-

res hacerme un favor inmenso? Ven. ¡No faltaba más!... ¡Lo que quieras!

El 15 VamOS. (Tratando de seguir el camino.)

Jua. Un segundo, (a. Venezuela.) Pues, que ahora,

te despides de nosotros, y cuando estés a veinte pasos, te vuelves y me preguntas en alta voz: «¿Y si no los hay de quinientas pesetas?» Y yo te contestaré: «Pues de seis- cientas; o de lo que sea.» Y en seguida te vas como una bala.

Ven. ¿Nada más que eso?

Jua. Nada más.

Ven. Pues hasta luego. Adiós, señorita. Adiós,

guardia. (Hace mutis por la izquierda.)

El 15 Vaya con Dios.

VEN. (Desde dentro. En alta voz.) ¡Ah!... Oye, Juani-

to, ¿y si no los hay de quinientas?

Jua. (Gritando.) Pues de seiscientas o de lo que

sea. Y ya lo sabes: me lo llevas a la Comisa- ría de Chamberí.

Pau. Pero ¿qué has hecho?

Jua. (con naturalidad.) Nada; aue le he dado mil

pesetas para que vaya a una relojería de lujo y compre a este bonísimo guardia, una repetición de oro con rubíes.

El 15 Pero, ¿cómo? ¿Qué ha hecho usté?

Jua.«, No me diga usté nada, guardia; ese reloj se

lo regalo yo a usté porque me da la gana. ¡Por niña bonita!

El 15 ¡Una repetición! Vamos, que no. Y además,

que a ese pollo puede que le engañen.

Jua. Eso, sí; porque es algo tonto.

21

j£l, 15 ¿Tonto?... No; yo VOy. (Sale corriendo por la iz-

quierda, llamando.) ¡Joven!... ¡Joven!... (Mutis.)

Jua. (a Paula.) Anda; corre, antes de que se

Cuenta y Vuelva. (Tirando de la burra.)

Pau. Sí; pero lo que es al paso de esta burra...

JUA, ¡Es verdadl (Sugerido por una idea al ver que se

aproxima gente.) Calla. Apéate y di que no.

Paü. (Obedeciendo.) ¿Cómo?

Pau. Di que no.

Jua. (Fingiendo. En voz alta.) Pues no, no y no.

(Salen los (4itanos 1.° y 2.° y atraviesan la escena.)

Jua. Pues sí, y sí. La burra la vendo yo ahora

mismo y la voy a dar tirada.

GlT. 1.0 (Deteniéndose y volviendo.) ¿Ha8 0Í0? (Aparte a su compañera.) GlT. 2.0 (Al 1.°) (¡Déjame a mí!) (Se acerca a Juan.)

Pau. Que no la vendes.

Git. 2.o «¿Cuánto quiere usté por este pergamino?

Jua. Cinco duros.

Git. 2.o (¡Cinco duros!)

Gtt. l.o (¡Una ganga!)

GlT. 2.0 (Cállate.) (Entregándole a Juan un billete de Banco.)

Ahí va un billete.

JUA . (Entregándole la burra.) Y ahí Va el COrcel.

Git. l.o (ai 2.0) (¡Arrea, antes de que se arrepienta!) Git. 3.o (ai i.°)(¡Y antes que note que el billete es falso!)

(Vanie por la izquierda llevando la burra.

Jua. (a Paula.) Ves: cinco duros y nos hemos za-

fao del guardia.

Pau. A la estación.

Jua. A la estación, pero en coche. Con este bille-

te tenemos para la merienda y el simón.

(Vanse corriendo por la derecha.)

MUTACIÓN A LA VISTA

22

CUADRO TERCERO

£1 teatro representa la sala-restaurant de la fonda de la estación de Arquillo-Baeza. Mesa grande en el centro. Cuatro mesitas: dos a cada lado. Todas están preparadas con mantelería, vajilla, crista- lería, etc. Mostrador en el ángulo de la izquierda. Puerta en la - primera izquierda que da paso a la cocina, y otra grande al foro con una figurada a cada lado; por las tres se verá el andén con i un tren formado,

ESCENA ÚNICA

Todos los personajes que se indican en el diálogo

(Al levantarse el telón aparecen RIVACOBA, viajante catalán, y GAVILANES, andaluz, sentados, comiendo en la piimera mesa de la derecha. CARRASCO, encar- gado del mostrador, en su puesto. CAMAREROS 1.° y 2 o cerca del mostiador. Se oye el ruido de un tren que sale.)

Car. ¿Qué tren sale?

Cam. l.o El mercancías quinientos cuarenta. Car. Ya poco puede tardar el correo descenden-

te.,. m Cam. 2.° Si viene a su hora, muy poco.

(Pequeña pausa.)

Cam. l.o Oiga usted, señor Carrasco.

Car. ¿Qué te ocurre?

Cam. l.o Estoy asombrao de ver lo que trajela aquel señor catalán que está con aquel otro anda luz.

Car. ¿Es cubierto o carta?

Cam. l.o ¡Es... el delirio! Ahora la ha tomao con la fruta y se lleva comidas ocho mondarinas diez plátanos y veintitré3 Claudias.

Cam. 2.o ' ¡Qué tiol

Cam. l.o Lo meten en un huerto grande y deja el te- rreno pa un hipódromo.

Rv. (a Gavilanes.) Apa, noy, con otra mondarina,

que están que deleitan.

Gav. Oye, tú, Rivacoba, que éste es el cuarto fru-

tero.

Riv. Ascolta, ¿y qué? ¡Como si fuera el désimol

23 ~

Yo, cuando convido a comer a un amigo, no le pongo tasa, ¿sabe?

Gav. Pero, entonces, cuando te pedí las dos pese

tas en el andén, ¿por qué me dijiste que te- nias los bolsillos como si te los hubieran limpiao con Sidol?

Riv. ¡OnI Mira, porque eso es tan veritat como

que yo soy de Castellfullit.

Gav. Pues si te entiendo, permita Dios que vaya

a un cine y me toque al lao un párroco.

Riv . Pues la cosa es más clara que este valdepe-

ñas. Yo te convido aquí, porque aquí no pago.

Gav. ¿Tienes abono?

Riv. Lo que tengo es una imaginasión que si

nazco en Chicago me chuflo de Wilson.

Gav. Oye, explícame, porque me has intrigao.

Riv. Sencillísimo. Ya sabes que yo corro la casa

Foscadellas, Gatuellas, Mirueñas y Compa- ñía, de Tarragona, que en géneros de punto está en la veleta de las nasiones.

Gav. No sabía...

Riv. Ahí llevo el muestrario; ahora te fijarás con

qué puntos corro. Pues, como te desía, la ca?a Foscadellas, Gatuellas...

Gav. Etcétera.

Riv. Me abona el ferrocarril y la fonda de las

capitales, villas y pueblos que recorro; pero no así si gasto de Miranda, Medina, Bobadi- 11a y demás estasiones culinarias; y en vista de eso, se me ocurrió el diesiocho de agosto una idea, que estoy mucho más gordo delu- de entonses.

Gav. ¿Cuál?

Rsv. La de comer gratis.

Gav. ¿Y de qué ingeniosidad te vales?

RlV. (Coge el bolso mano y saca con cuidado, sin que

lo vean los mozos, una campauilla igual a las que usan los mozos para dar la salida al tren.) De és ta.

Gav. ¡Una campanilla!

RlV. No alses la VOZ y escucha. (Guarda el artefacto.)

Yo entro en la fouda de la estasión y nun- ca pido el cubierto, ¿sabes? Siempre nam- bíes, jamón, ternera, pollastres... Los viaje ros se atracan de la sopa, y cuando van a tomar el segundo plato, saco disimulada- mente la campanilla y la agito, y ¿tú has visto el pánico que se arma cuando se da

- 24

una vos de alarma entre una muchedum- bre? Pues es pálido. Los viajeros se levan- tan despavoridos, creyendo que pierden el ferrocarril; los camareros corren detrás, in- dicándoles que debe ser una equivocasión... ¡Un desastre!... Yo me aprovecho del bulli- sio, me escurro, y hasta otra.

Gav. Pues no sabes lo qne te agradezco que me

lo hayas dicho, porque si no me avisas y me quedo aquí, tengo que heredar para pagar lo que nos hemos comido.

Riv. Hoy tenemos tiempo, porque espero al co-

rreo de Andalusía; de modo que tomaremos

Café. (Llamando.) ÁSColta, mOSO.

Cam. 1.a ¿Qué desean?

Riv. Dos de caracolillo. ]Ah! Y dos copitas de

doña María Brisará. ¿No te párese? Gav. Como quieras. ¡Pa lo que te va a costar!

(El Camarero 1.° sirve en seguida lo pedido.)

Car. (ai camarero 2.o) ¿Hag encargado que esté la

sopa muy caliente? Cam. 2.o Sí, señor. Car. No vaya a pasar lo que ayer; que la sacaron

templada y les dio tiempo de comerse todo

el Cubierto. (se oye fuera el pito del tren; poco des- pués el ruido, que irá haciéndose mayor, y per último

la llegada del tren.) Ya está ahí el descendente.

(Los Camareros se preparan para servir. Se oye una

voz que dice: ¡Baeza! ¡Cambio de tren para Granada y Almería! ¡Fondal Empiezan a entrar

viajeros. Una MADRE con dos NIÑOS; un SEÑOR muy grueso eou una SEÑORA; un matrimonio y mu- chos más viajeros, a gusto de la dirección escénica. Los antedichos toman asiento a la mesa grande. Un SACERDOTE, en la mesa segnnda de la izquierda; dos ALUMNOS de la Academia de Infantería, en la segun- da de la derecha. Los últimos JUANITO y PAULA, que se sientan en la primera de la izquierda. Juanito lleva colgada la bocina. Los Camareros se multiplican en servir. Procúrese dar al cuadro los mayores visos de la realidad.)

Madre Andad, hijos, y darse prisita, no vayamos a perder el tren, como la otra vez.

Señor (a su esposa.) Iliegunda, que no te recrees en la vinagreta si quieres que tengamos tiem- po de tomar café.

(Los Camareros sirven la sopa, que echará un humo horrible.)

25

CiM. I.» (sirviendo sopa.) ¿El cubierto, verdad?

Señor El cubierto.

Cam. l.o (a otro.) ¿Cubierto o carta?

Uno Cubierto.

JUA. . (Saliendo enfurecido.) Que SÍ.

PaU. (Llorosa.) QuO no.

(Se sientan.)

Jua. Que te digo que sí.

Pau. Que te digo que no.

Jua. ¡Maldita sea!

Pau. ¡Juanita!

Jüa . ¿Qué?

Pau. Que yo te juro que no he mirado a ese alum-

no de Toledo.

-Jua. Pues yo te juro que sí, que le has mirado, y

a esas cositas, no; porque si hoy sin ca- sarnos y con quince año? que tienes empie- zas a mirar a los alumnos, a los treinta años te desatas en cuanto te mire un teniente co- ronel.

Pau. Juanito, no me digas eso, porque yo no soy

coqueta.

Jua. Que te digo que has mirado a ese alum-

no...

Pau. ¿A. cuál?

Jua. De esos dos, al que tiene quitada la gorra.

Cam. l.o (Que sirviendo llega al lado de Juan.) El cubierto,

¿verdad? Jüa. No, señor; el que tiene quitada la gorra.

(Dándose cuenta.) ¡Ah, eí, lo que sea! Y pronto; que como traemos retraso nos marcharemos en seguiüa.

Cam. l.o Tienen tiempo. (Sirve y sigue con su compañero atendiendo a todos, entrando y saliendo deprisa por la primera izquierda.)

Tor. ¡Mi madre!.. . ¡Esto está hirviendo!

Pau. (sollozando.) Puesto que dudas de mí, sácame

un tercsra para Madrid, que yo me voy con

mi madre, aunque me mate. Jua. ¡Paulita, no me amargues la sopa!

Pau. (Llorando más fuerte.) Yo no soy digna de ti.

Jua . Paulita, no digas que no eres digna a gritos,

que miran los viajeros. Pau. Ño; no soy digna.

Jua. ([Pobrecillal He estado algo duro con ella.)

Vamos, Paulita, perdóname y come. _Pau. (sollozando.) Pues retira eso que has dicho del

teniente coronel.

26

Jüa. Bueno: el teniente coronel, retirado.

(se ponen a comer.) RlV . (A Gavilanes, deapués de una pequeña pausa.) (Este

es el momento.) (Saca con disimulo la campanilla y 'toca lo mismo que se toca en las estaciones. El ba- rullo que se mueve es indescriptible.)

Madre (Gritando) ¡Hijos, hijos, que lo perdemosi

(Corre al andén arrastrando a lss niños.)

Jua . ¿No lo decía yo? (ídem.)

Señor Ildegunda, que se va.

Car. (saliendo del mostrador.) [Calma, señores, cal-

ma! ¡Debe ser una equivocación! ¿Quién ha tocado esa campanilla?

Camareros ¡Que no es posible! ¡Que es un error!

(Todos corren atropellando a Carrasco y los Camare- ros. Caen fuentes, sillas, servicio, etc. Mucbo barullo. Cuadro. Telón de entre cuadro. Música en la orques- ta y

MUTACIÓN

CUADRO CUARTO

Una habitación en una fonda de Cádiz. A cada lado cama elegante; al lado mesilla de noche con aparato de luz con llave. En el cen- tro del foro lavabo tocador con todo el servicio. En el de escena, una mesa. La primera derecha es la puerta de entrada a la habi- tación y la primera izquierda es un balcón practicable. Muebles y detalles a juicio. Sobre una silla y al lado de la cama derecha la bocina de Juanito.

ESCENA PRIMERA

Al levantarse el telón, JUANITO, en mangas de camisa, está sobre

una mesa que tapia la puerta de entrada colocando una silla. PAU-

LITA le mira asombrada

Paú. Juanito, no pongas más cosas, que se van a

venir abajo." Jua. Dame tu mesilla de noche.

Pau. ¡Pero, hombre, por la Virgen santísima!

Jua. Dame tu mesilla. Toda* las precauciones

son pocas.

Pau. (Le entrega la de la derecha y Juanito la coloca sobre

la silla.) Toma y anda, bájate, que es la una y

27

media de la noche y a las dos quiero estar durmiendo.

JüA. ¿Has dicho a las dos? (Preparándose a saltar.)

Pues a la una.

Pau. No, a las dos.

Jua. A la una, a las dos, y a las tres, (salta.)

Pau. Bueno: ¿me quieres explicar por qué tantas

precauciones?

Jua. Porque... no te lo quería decir; pero me pa-

rece que tu madre y mi tío están en Cá- diz.

Pau. (Dando un grito.) ¡Dios mío! ¿Pero cómo es po-

sible? ¡Hubieran venido en el tren con nos- otros!

Jua . Si tomaron el exprés, llegaron antes.

Pau. |Ay, si nos cogen! ¡A me mata mi ma-

dre!

Jua. Pues, ¿y mi tío? Me lisia. Pero no tengas

miedo, porque yo, precaviéndolo todo, me he apuntado en el libro de viajeros con el pomposo nombre de don Homobono Cien- fuegos Tres Picos de Montesa; ya ti te he puesto doña Eusebia Cienfuegos, etcétera, etcétera. [Cualquiera, con estos nombrecitos, sospecha que somos nosotros!

Paü. Sí; pero si nos oüeran.

Jüa. No nos olen, créeme a mí.

Pau. ¡Ay, si mi madre asomase ahora por esa

puerta!

Jua. ¡Cállate, Paulita! De pensar que a mi tío le

diese la ocurrencia de dar unos golpecitoss es que...

(Dan tres golpes fuertes en la puerta.) Paü. (Temblando.) ¡Jesús!

Jua. ¡María!

UNA VOZ (Fuera. Llamando.) ¡José! JüA. (Extrañado.) |Eh! (Va a abrir.)

Pau. No abras, JuaDito; no abras.

Jüa . Pero ¿no has oído?

Paü. Que puede ser una estratagema.

(Dan suevos golpes y se oys la misma voz que grita.)

Voz ¡Josél

Jüa'. ¿Quién?

Voz De parte de tu tío y de tu madre, que es

inútil que te encierres. Paü. ¡En!

Jua. Pero ¿a quién busca usted?

28 -

"Vez Pero ¿no está ahí encerrao el sobrino del

dueño de la fonda?

Jua . No, señor. Esta habitación está ocupada por

don Homobono Cienfuegos Tres Picos de Montesa y doña Eusebia ídem ídem de ídem.

Voz Usted perdone; pero es que me he equivo-

cado. Se habrá metido en el quince.

Jua . Está usted perdonado. |Y cuidadito con que

se nos moleste otra vez!

Voz No, señor; descuide.

Pau. ¡Ay, qué susto he pasao!

Jua . Pues hay que tener valor; mírame a mí.

Pau. Pero si estás temblando.

Jua. Sí; pero es de rabia, (pequeña pausa.) Bueno,

anda, desnúdate y métete en la cama.

Pau. ¿Desnudarme? ¡Sí, sí! Hasta que nos echen

las bendiciones no me desnudo.

Jua. ¡Mira que se te va a caer la ropa a pedazos!

No seas tonta y desnúdate.

Pau. Que no; que yo me echo vestida. Ahora ve-

rás. (?e echa en la cama de la derecha.)

Jua . Bueno, bueno; como quieras, (se dirige hacia la

otra cama y empieza a desnudarse.) Verdadera- mente Paulita es muy buena y muy honra- da y muy ruborosa y muy precavida, y a me conviene para mujer, porque va a ser una mujer de su casa, (se persigna.) Con el Santísimo Sumo Pontífice me acuesto. ' Con el Santísimo oumo Pontífice me levan- to. Por la señal de la Santa Cruz... ¡En qué poco tiempo nos hemos gastado quinientas pesetas! ¡Claro! Los viajes, las fondas... A este paso... ¡Santa Madre de Dios!... Con tal de que me alcance para los pasajes... (Está

ya en calzoncillos, y al irse a acostar se detiene.) Voy a Ver se ha dormido. (Se acerca de pun- tillas a la cama de Paulita.) Sí; Se ha dormido.

¡Qué rica está, con los parpaditos cerrados, la boquita entreabierta!... ¡Caray, cómo le sube el pecho!... ¡Qué fuerte respiral... ¡Ay, Paulita; bien puedes decir que soy un mu- chacho ejemplar y que te adoro, que si no...

PaU. (incorporándose rápidamente.) ¿Que no qué?

Jua. ¡Ah! ¿Pero estabas despierta?

Pau. Sí. Y haz el favor de no ponerte delante de

con esos calzoncillos tan raros, ¡so inde- coroso!

29 Jüa. Bueno, mujer; que descanses, (se vuelve a su

cama. Se hinca de rodillas y dice.) Un Padrenues- tro por el alma de mi querido abuelo, (pe- pueña pausa. Figura que reza por lo bajo. Al ruido de él se une el ruido de la orquesla, que figura ser un

moscón.) ¡Caray!

Música

¿Soy yo o es un mosquito? ¡A. ver! ¡Es un moscón! ¡Dios mío, qué mala patal No, pues

yo le sacudo. (Da un golpe con una bota en un mueble. Paulita se incorpora asustada.)

Cantado

(Duram-i el número Juanito se viste y luego persigue

al moscón por toda la escena, dando golpes con la

toalla. Paulita le imita: persiguiéndole con una de las-

almohadas.)

Pau.

¿Qué pasa, Juanito?

JUA.

Silencio, por Dios,

que creo que estamos

perdidos los dos.

Pau.

¿Perdidos?

Jüa.

Perdidos.

Paü.

Perdidos, ¿por qué?

Jüa.

Cállate, que luego

te lo explicaré.

Pau.

Dime lo que ocurre;

dímelo, Juanín.

JüA.

Cállate, Paulita,

no grites así.

Pau.

Que estoy muy nerviosa;

ten piedad de mí.

JüA.

Cállate, Paulita,

no grites así.

Pau.

Pues di lo que pasa.

Jüa.

Una perdición;

un moscón que hay dentro ;

de la habitación.

Pau.

(Asustada.)

¡Un moscón!

Jua.

¡Un moscón!

Pau.

¡Dentro de la habitación!

Jua.

Cállate. Ven aquí.

Sigúeme con precaución. i

Pau.

¡Ven en nuestra

30 *

Virgencita mía

de la Concepciónl Jua. Yo agarro esta toalla (Del tocador.)

y tií'con ese chai;

verás cuando se pare:

para una parroquial. Pau. Juanito, date prisa;

mátalo sin compasión;

pues si esto dura mucho

yo me muero de aprensión. Jüa. Quieta, que ya lo he visto.

Pau. Dime dónde está.

Jüa . De ésta no te escapas;

no tendré piedad.

¡Para que te rasques!

(Da un golpe con la toalla en el tocador, tirando jar: o y algún cacharro de metal.)

Pau. ¡Qué barbaridad!

Jua. Ahora va de veras.

¡Toma, so ladrón,

por entrometido!

(Da otro golpe sobre el velador del centro, tirando algo al suelo.)

Pau. ¡Qué estupefacción!

¡Ay, Juanito; no lo matas! No lo matas; ya verás. Jua . Si con la toalla no le atizo,

pues le arrimo dos patas.

¡Ahí está!

¡Mírale!

(Dando un golpe al vacío y simulando que lo arroja al suelo.)

¡Granuja! ¡¡Lo matél!

Hablado

-Jua. Ahí lo tienes; completamente cadáver.

Pau. ¡Sí que nos ha dado un ratito!...

-Jua. Y que si no le mato no pego un ojo.

Pau. Bueno; pues ahoja, a pegarlo.

•Jua. Hasta mañana, cielo.

Pau. Hasta mañana, vida.

(Se echan en sus respectivas camas, Juanito apaga la luz. Momento de pausa.)

Jua. ¡Paulital

Pau. ¿Qué?

31 -

Jua . ¿Estás dormida?

Paü. Si. ¿Y tú?

Jua. También. Ahora, que yo estoy rezando por-

que acabe nuestra odisea y seamos felices.

Paü. ¿Rezando? ¿Pero sabes rezar?

Jua. ¿Que si sé? ¡Una barbaridadl

Pau. no sabes ni en cuántos días hizo Dios el

mundo.

Jüa. ¿Que no? Fíjate. El primero hizo el Sol, la

Luna y las estrella^; el segundo hizo la tie- rra, y el tercero hizo el mediterráneo, el Cantábrico y el Pacífico y se acostó rendido diciendo: «Hoy he hecho la mar.-» ¿Me oyes?

Pau. ¡Yo qué voy a oir esos disparate.-!

Jua. ¡Ay! Si estuviéramos ya casados, no esta-

ríamos tú ahí y yo aquí.

Pau. Claro.

Jua. Estaríamos yo ahí y aquí. Digo, yo aquí

y ahí. ¡No lo que me digo! ¿Me oyes?

Pau. Sí.

Jua . Y una vez casados, te cogería por la cintura

y te empezaría a dar abrazos y besos y... ¿Me oyes?

Pau. No; y duérmete, que hay que embarcar para

Canarias.

-Jua. ¡Llevas razón! (pausa.) ¡Canarias! ¡Qué ganas

tengo de verme allí para siempre... te harás canaria... yo, jilguero...

( Pausa. Música en la orquesta.)

ESCENA II

PAULA, JUANITO, DOÑA CAROLINA y DON BENIGNO

Hablado sobre la música

(Después de la pausa se oyen sobre la puerta unos golpes espantosos, que hacen temblar la barricada puesta por Juanito y la voz de)

IBen. (Gritando.) ¡Abre, granujón!

-JUA. (Da luz y salta de la cama, acabando de vestirse pre-

cipitadamente.) ¡Mi tío! Carol. ¡Abre, mala hija! Pau. (imitando a Juan.) ¡Mi madre! .

Ben. ¡Abre, o echo la puerta abajo!

Pau. ¡Ay, Juanito, estamos perdidos! ¡Mi madre

me mata!

32

Jua. ¡Mi tío me degüella!

Ben. ¡Abre, o pongo un cartucho de dinamita

para que voléis!

JüA. (Como se le ocurriese una idea.) ESO es lo que

VamOS a hacer: Volar. (Se dirige al balcón, lo abre y mira a la calle.) Total, Unos CUatrO me- tros. (Coge las sábanas de su cama j ata una a otra.)

Pau. ¿Qué haces?

Jua. Entre morir a manos de esas dos fieras o

dejarme la masa en las baldosas, me quedo sin masa.

Ben. ¡Abre, bandido!

Pau. ¡Dios mío, la puerta va cediendo!

Jua. fues no hay tiempo que perder. Anda, des-

cuélgate.

Pau. ¿Estás loco?

Jua . No tengas cuidado. La sábana parece fuerte,

y amarrada a la barandilla no hay peligro.

Pau. Me da mucho miedo.

Jua. O te descuelgas o me tiro de cabeza y me

estrello.

Pau. No; eso, no.

Jua. Pues aprisa, que van a entrar. Mi bocina.

(La coge.)

Pau. (Entrando ai balcón.) ¡Dios mío que resista la

puerta!

Jua. (ídem.) ¡Dios mío, que resista la sábana! (Mu-

tis.)

(Siguen los golpes. La puerta cede; cae toda la barri- cada y entran doña Carolina y don Benigno.)

Ben. ¡Al fin!... ¡Granujas!

Carol. ¡Eh!... ¡No están!

Ben. Mire usted debajo de las camas.

Carol. (Registrando.) Nada; no están.

Ben. ¿Por dónde pueden haber huido? ¡Ah! ¡El

balcón! (corre a él.) ¡Sí! Mire usted; por aquí se han descolgado. ¡Ah! Pero yo los cogeré.

(corre hacia la puerta en cuyo momento se oyen por el lado del balcón toques de bociua.) ¡Maldición!

¡Se van en automóvil! Carol. (¡Me alegro.) Ben. ¡Cuando ya los tenía en mis manos!

(Suena lejos la bocina y más rápido.)

Carol. ¡Deben ir a noventa por hora! Ben. ¡Maldita sea mi sombra!

(Cuadro. Fuerte en la orquesta y telón rápido.)

FIN DEL ACTO PRIMERO

l#^*<1

ACTO SEGUNDO

CUADRO PRIMERO

Fs una terraza del Club Náutico de Algeciras que entra en el mar. Es de madera, y el partir de la tercera caia, tanto por la derecha como por la izquierda, tiene barandillas. En el foro también ba- randillas; pero hacia la derecha hay un hueco de -donde nace una escalera oue figera baja al mar. Toda la terraza está adornada con banderas, plantas, etc. En ella hay veladores, sillas de mim- bre, etc. En el costado izquierda del foro hay varios botes, qne pueden ser pintados, menos uno, que será de cartón imitando madera, para el efecto que se verá. Al lado hay varios pescante» sobre el mar. Es de día. Al foro el Mediterráneo.

ESCENA PRIMERA

Al levantarse el telón, MESA, camarero, de frac, y RAFAEL, cama- rero también, arreglan mesas y sillones

Raf. De modo que va a ser una fiesta...

Mesa ¡El desiderátum! ¡Lo que se dice el deside-

rátum! Con su poquito de fantasía y too.

Raf. Y es en honor de ese tío de tanta fuerza^

¿verdá?

Mesa De ese; del presidente del Atleta Club.

Raf. ¿Y qué tiene que ver ese Atleta Club con

este Cluo Náutico?

Mesa To son Gluses. Lo que te digo es que basta a

las camareras les han hecho un uniforme que están para un abordaje. Y a nosotros nos van a vestir lo mismo.

34

Raf. ¿A mí? Yo ya transijo con el fraque porque

el puchero es un relicario; pero de otra cosa no hay quien me vista a mí.

Mesa Mira; ahí viene nuestro Presidente con el

tío ese de la fuerza y su señora.

(Pasan a la izquierda.)

ESCENA II

DICHOS, LEÓN, tipo de atleta, melenudo y fornido. BARBARA, su señora, de unos cincuenta años, pero muy pintarrajeada y presu- miendo que es un delirio, y DON CASTO, presidente del Club Tüáutl- co, marino retirado. Viste del día, sin exageración ni ridiculeces. Salen por la izquierda

Casto León

Bar.

Casto León

Casto

Bar.

Mesa

Bar.

Raf.

Bar.

Mesa

Bar. Raf.

Bar.

¡Fíjense! .. ¡Fíjense en el panorama! ¡Brutal! ¡Enormemente brutal! ¿Verdad, Bár- bara?

¡Un panorama de ensueño! ¿Verdad, León? ¿Les gusta?

Es una perspectiva de fuerza, de mucha fuerza.

Pues vengan por este costado y les gustará aun más.

(se dirigeu a la lateral derecha y se asoman por último termino a la barandilla. Don Casto señala con la mano y León hace ademán de asombro. Bárbara apro- vecha el entusiasmo de su esposo y avanza a la bate- ría y con una coquetería ridicula dice a los camare- ros.)

Oigan: ¿y ese otro compañero de ustedes, bajito, rechoncho, los ojos color de uva mos- catel, el pelo en baudós y-la boca como un piñón pin tostar? La señora pregunta por Juanito. Eeo; Juanito. Está loco. ¿Cómo loco?

Loco, enseñándoles a las chicas un orfeón que ha compuesto, dedicarlo al mar, y que se va a cantar en la fiesta en honor de uste- des.

¿Es artista también?

Es de todo. Aquí le ha caído en gracia a los señores de la Directiva y hace lo que quiere. ¿Lleva mucho tiempo en este Club Náutico?

35

Mesa No llega a la semana. Vino solicitando en-

trar de cualquier cosa, porque se conoce que de aquí (Acción de dinero.) no andaba bien.

Bar. Gracias. (Es un desheredado de la fortuna y

yo he de hacer todo lo que pueda por ese bibelote náutico.)

León (Entre cajas.) Bárbara, ven, mira.

BáR. Voy, León, VOy. (Mutis por donde lo hicieron León

y Casto, o sea fondo derecha )

Mesa Pa mi que esta señora está loca por el Jua-

nito ese.

Raf. Pues si se lo huele el marido, lo desencua-

derna. Anda; vamos p'allá.

(Vanse detrás.)

ESCENA III

Por la izquierda JUANITO, de marinero, con una bandeja en la

mano y en ella una botella, y copas. Al salir se sienta en una silla,

junto a un velad ir, teniendo la mesa a la izquierda, y durante todo

el monólogo tendrá la bandeja levantada en la mano

Jüa. Yo no puedo más. ¡Es mucho sufrir el míol

¡Y claro, como soy tan joven, me da una barbaridad de miedo suicidarme. ¡Ay, Pau- lita, Paulita! ¡Qué odisea de,-de que te mon- té en la burra hasta ahora! Cuando nos ti- ramos por el balcón perseguidos por mi tío y su madre, calmos encima de una mujer que vendía tegeringos, y a poco la aplasta- mos. Yo la pedí perdón y la dije: Señora, siento mucho que la hayamos a usté tege- ringao, pero ha sido sin intención. Y acto seguido corrimos tocando la bocina para que nuestros perseguidores creyeran que nos escapábamos en un Panard. Al rayar el día pensamos en embarcar para Canarias, y nos fuimos al muelle; pero poner pie en el muelle y dar un salto, todo fué uno. Allí estaban ellos, implacables, esperando que llegásemos para devorarnos. Procurando que no nos vieran hablé con un tal Pedro, que alquila botes, por si podía llevarnos hasta el barco, y nada; no tenía ni uno dis- ponible. Di las gracias a Pedro el botero y nos alejamos, sin esperanzas de arribar al

36 -

lado de padre, y por lo tanto sin la espe- ranza de casar me y, como es lógico, sin la otra esperanza. Después, huímos a Jerez; luego a Sevilla, y por último, aquí, a A Igeciras, don- de llegamos sin una peseta. Y menos mal que en este Club nos admitieron. Y a todo esto, mi papá sin contestar, ni a las cartas ni a los telegramas. ¡Cuando digo que estoy cansado y que ya no puedo másl

ESCENA IV

JUANÍTO y por la izquierda PAUL1TA. Traje a la marinera con gorra

Pau. Pero ¿qué haces sentado con la bandeja en

alto? Jua. (Reparando.) ¡Pues es verdad! ¡Por algo decía

yo que estaba Cansado. (Deja la bandeja sobre el velador.)

Pau. Es que desde hace dos días, estás como aton-

tao.

Jua. ¿Dos días nada más?

Pau. Dos; los mismos que hace qoe llegó aquí la-

mujer de ese don León. ¡Ese vejestorio, que lleva encima más pintura que el cuadro de las lanzas!

JUA. (se levanta, asustado, mirando a todas partes.) PaU-

lita; por lo que más quieras, no hables alto, que me pierdes.

Pau. ¡Ah! pero ¿es mentira?

Jua. ¡Paulita! que si te oye el marido, has dictao

mi sentencia de muerte. ¡Mira, que no sabes quien es ese tío! ¡Mira, que anteayer en el Casino, levantó un piano y esta ma- ñana en la fonda, levantó doce hombres.

Pau. ¡Qué barbaridad! ¿Y cómo los levantó?

Jua. Dando golpes en las puertas.

Pau. ¡Pues es un tío dando golpes!

Jua. ¡Kl espanto! ¡Figúrate, si te oye y me da un

puñetazo! ¡Mañana estoy en el estómago de un niño pequeño!

Pau. ¿Por qué?

Jua . Porque me hace harina lacteada.

Pau. Pues que le gustas a su mujer, no me lo

negarás.

Jua. No te lo niego; me encuentra guapo.

- 37

Pau. Alábate, pavo!

Jua. ¡Me encuentra apuesto! ¡Me encuentra ga-

llardo!..

Pau. ¿Y si se entera el marido?

Jua. ¡Si se entera el marido, no me encuentra,

porque me voy a los Dardanelos. Ahora, que yo te juro que por mi parte, ni mirar- la; pero ella es de una tenacidad que mata. ¿Qué dirás que me llamó esta mañana?

Pau. ¡Qué se yo!

Jua. Monada salobre.

Pau. ¡Ay, mi madre! ¡A esa tía, la dejo yo sin

abuelos! »

Jua. Broncas con la familia, no. ¡Cálmate, Pau-

lita; por nuestro amor te lo pido, ya que el pobre no puede «er más desgraciado!

Pau. A mí, lo que me extraña, es que no te con-

teste tu padre.

Jua. Esto debe obedecer a alguna maquinación

de mi tío, pero ten espeíanza: aquí hemos caído en gracia y en poco tiempo reunire- mos para los pasajes.

Pau. ¡Ay, Juanito, yo necesito casarme en segui-

da; comprende mi situación!

Jua. ¡Pues y lamía! En fin, es la hora de ensa-

yar al orfeón. ¡Ya creo que vienen ellos y ellas!

Pau. Voy a terminar mi trabajo. ¡Y cuidadito con

la Cacatúa. (Vase por la izquifrda.)

Jua. Vete tranquila: esa no me pica.

ESCENA V

JUANITO. Segundas tiples vestidas como Paulita. CORO DE SEÑO- RAS como Paula uuas y otras de doncellas de Hotel y el CORO DE CABALLEROS, de marineros, excepto tres o cuatro que saldrán de frac. Salen por todos los términos libres. Entre ellos vienen MESA y RAFAEL

Gam. 1.a Aquí nos tienes ya.

Jua. Perfectamente. Pues colocaos por cuerdas,

para empezar. A ver: ese alto, que es bajo, aquí. Tú, que eres segunda, la primera aquí. ¿Estamos?

Todos Sí.

Jua. Pues afinación y la letra muy clara, (se colo-

ca en el centro y dirige.)

38

Música

Unos ¡Ohé!

Oíros [Ohé!

Todos ¡Ohé!

Jua. Me dan nostalgia las flores-

Ios montas me hacen soñera los ríos, son mis amores; la mar, me gusta la mar.

Coro ¡La mar!

¡Me gusta la mar!

Jua. La mar, estando tranquila, pues si se llega a encrespar, y se levanta galerna, entonces que es la mar.

¡Ola que se alza como un castillo! ¡Ola, que brava tumba un barquillo! ¡Ola que a un buque lo resquebraja! ¡Ola que sube! ¡Ola que baja! ¡Ola inclemente! ¡Ola infernal! ¡Ola imponente! ¿Hola, que tal? Muy mal.

Mi barco cala las aguas y las cala sin cesar y es .velero y es airoso lo mismo que un calamar.

¡La id ar!

¡La mar!

Hablado

Está sabido. Pero os falta expresión. Fijar- se que es un canto al mar; por eso quiero que os empapéis bien y que le deis además a las frases todo su vakr. Por ejemplo eso de «La mar... la mar...» que os salga jugo- sa; que se note la humedad. ¿Me compren- déis? Todos Sí, sí.

Todos

Jua.

Todos

Jua.

Todos

Jua,

39

ESCENA VI

DICHOS, DCN CASTO, DON LEÓN y BARBARA, fondo derecha

Casto

Bar. Casto

BAr.

Casto M*r. l.o León Mar. 2.o León

Mesa Raf.

JüA.

León

Casto Bar.

Jua.

Casto Jua.

BAr. Jua.

C * sto Jua.

Casto Jua.

Nada, nada; un deseo de usted, es una or- den. (^Todos abren paso, colocándose en ambos late- rales.)

¡Por Dios, señor Presidente! A ver: cuatro de vosotros: colocar ese bote en los pescantes, echarlo al agua y acercarlo al embarcadero.

¡Cuánta atención! (Cuatro marineros se acercan al bote de cartón y figura que intentan cumplir la orden pero no pueden.)

¿Qué pasa?

Que cuesta un poco trabajo.

A ver; quitarse. .

Si con dos masque ayuden, basta.

¡Quitarse he dichol (Todos se apartan; don León, llega al sitio, coge el bote con una mano, lo levanta, cruza la escena, llega al embarcadero, figura que lo deja en el agua. La estupefacción es indescriptible.)

¡Qué bárbaro! ¡Qué bruto!

¡Qué tío pa un astillero! ¡Que le den barqui- llos a este!

(a Bárbara.) Cuando gustes, puedes dar el pa seo por la bahía.

Le acompañarán dos marineros. No, p ra qué; yo reaio muy bien. Con uno me basta. Que venga aquel, (señalando a Jua-

nito.)

(¡Dios mío! ¡Yo sobre las olas con esa lu- bina!)

Acompáñala.

¡Mire usté que yo creo que el balanceo, me da mareo! No importa.

Mire usté que si no remo bien y el mar se encrespa, nos vamos a poner hechas una sopa.

¿No la ves que es un plato? íáí, un plato; pero acuérdese usted de la sopa, Vamos.

(Dándole el brazo y figurando que baja al embarca- dero.) ¡Dios mío! ¡Un tiburón que nos coma!

40 Casto Y vosotros, cada uno a su servicio. (Hacen

mutis: Bárbara y Juanito, por el embarcadero; don Casto y don León, fondo derecha y los demás, por distintos lados.)

ESCENA VII

Por la izquierda, PAULA, PRUDENCIA traje de calle y sombrero y

CESAR, teniente corouel de Infantería (de verano y con bastón de

mando) .

Pau. (Abrazándola.) ¡Qué alegría! ¡quién lo iba a

decii !

Pkud. ¡Paulita de mi aluia! (a César.) Perdona, pero

más que una amiga, es una hermana; y como no suponía encontrármela aquí...

César Sí, bija, si; es muy natural, (se sienta, saca un

cigarro y'lo encien.de.)

Prud. ¡De modo, que, de camarera!

Pau. Sí, Prudencia. No pudimos embarcar; nos

gastamos el dinero... Prud. Las locuras se pagan; acuérdate que te lo

decía. Pau. Es verdad. Si hubiese seguido tu ejemplo...

Oye: (confidencialmente) ¿y qué ha sido de tu

novio, del teniente? Prud. (con rubor.j Me escapé con él.

Pau. (Asombrada.) [TÚ!

Prud. Yo. ¡El cuarto de hora malo que tenemos

todas las mujeres!

Pau. ¡Es posible!

Prud. Ahora, que yo en seguida me impuse, ¿sa-

bes? Reflexioné que un disgusto así, podía costarle la vida a mi pobrecita madre y me volví a mi casa.

Pau. Eso es tener fuerza de voluntad.

Pkud. Y que lo digas: ahora que cuando el sino se

empeña en arrastrarte, no te basta ser fuer- te: al otro día, me escapé con un capitán que me hacía cucamonas.

Pau. ¿Qué me dices?

Prud. Pero lo dejé; lo dejé, porque pensé en mi

pobrecita madre; ¿sabes?

Pau. Y te volviste a cn6a otra ve z.

Prud. ¡Qué iba a hacer! Me volví a casa y en casa

me has tenido, hasta ayer, que me escapé con este Teniente Coronel.

il .

Pau. ¡Pues hija, si tardamos una semana más en

vernos, vienes con el Ministro de la Guerra!

César Pero ¿acabas de confesarte?

Prud. Sí, hijo, sí; ya terminé.

César (a Paula.) ¿A qué obedece que esté el Club

tan engalanado?

Pau. A una gran fiesta, que se da mañana, en

honor del Piesidente del Aüeta-(Jlub. Por cierto, que mi novio, se va a lucir.

César ¡Hola!

PtfUD. Cuenta, cuenta.

Pau. Ha ideado un orfeón precioso. ¡Y lo que yo

siento, es no poder lucirme también; pero no cantar ni bailar...

Prud. Porque no quietes. ¿No te acuerdas de aque-

llo que cantabas, que era una chica que te- nía muchas cosquillas y nada más con mi- rarla empezaba a saltar?

Pau. ¡Ay, sí; ahora me acuerdo. ¿Cómo hacía?

¡Ah, ya está!

Música

Pau. Soy una chiquilla

nerviosa de un modo que a una cosquilla me altera del todo. Si me toca usted aquí doy un salto sin querer y si aquí me da usté a^í en seguida echo a correr. Pues si aquí me toca a uno que me quiera mal juro por el Sinaí que me lleva al hospital.

Y tuerzo la vista

y aprieto la boca

y al cabo parece

que me vuelvo loca.

|Ay! ¡Ay! ¡Ay! No me haga usté más cosquillas, se lo pido por piedad, que me pongo nei viosilla y hago una barbaridad. (Prudencia y César repiten el estribillo.)

De día y de noche yo soy tan inquieta

42

CÉSAR

Pau.

Prud.

CÉSAR

Prud.

Pau.

Prüd.

que estoy dando vueltas como una veleta. Una vez mi novio fué y me puso un dedo aquí y lts juro a ustedes que no que pasó por mí, que me puse a tiritar y me entró tal desazón que me tuvieron que atar a la pata de un sillón.

Y todos decían

que había que verme

porque yo no hacía

más que estremecerme.

¡Ayl ¡Ayi ¡Ay! No me haga usté más cosquillas, se lo pido por piedad, que me pongo nerviosilla y hago una barbaridad.

Hablado

No sea usted tonta y cántelo. ¿Le gustara al tío ese de la fuerza? ¡A la fuerza!

Nosotros, la dejamos; tenemos varias cosas- que hacer.

Pero, volveremos luego. Voy a telefonearle a mi madre, que estará la pobre, ¡figúrate! Estoy viendo que me voy a tener que vol- ver a casa.

Lo mejor es que otra vez que te escapes] te la lleves. No te creas, que ya lo he pensado, (vansepor

la izquierda.)

ESCENA VIH

BARBARA y JTJANITO por la escalera del embarcadero. Bárbara, trae cogido del brazo a Juanito

Jija. Bueno; suélteme usted, que ya estamos en

tierra. Bar. ¿Te peso, petisú submarino?

Jua. No es que me pese; pero si viene su esposo,.

puede que me pese. Bar. Dime: ¿de qué región eres?

Jua. ¿Quién, yo? Lasteilano viejo.

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Bar. ¡Tú, viejo! ¡Viejo y tendrás lo más diaz y

ocho añosl Jüa. Diez y seis.

Bar. (suspirando.) ¡Diez y seis! jAy! ¡Casi, casi te

doblo. Jua. (¡Y tanto que me dobla!)

Bar. ¿Tu madre, era también castellana?

Jua. Castellana y guapísima. Como que la acera

de la calle donde vivía era un hormiguero

de hombres, que aspiraban al amor de la

hermos-a castellana, como la llamaban. Bar. ¿Muchos hombres?

Jua . Muchos; y todos paseando por la Castellana,

Bar. Pues a ella has debido salir.

Jua. Tengo también algo de mi padre.

Bar. Y diaie: ¿no te has enamorado nunca?

Jua. Nunca. (¡Si le digo que sí, me clava los in

cisibot-1) Bar. ¿No ha latido nunca tu corazón por otra

persona? Jua. ¡Nunca!

Bar. Pues no seas tonto y déjalo que lata.

JüA. (Encogiéndose de hombros.) ¡Que lata!

Bar. ¡Qué rico eres!

Jua. ¡Qué lata!

Bar. Eres una manteca.

Jua. (Ya molesto.) ¡Qué lata!

Bar. ¿A ti no te gustaría una mujer amorosa,

apasionada...?

Jua. ¿¡Si fuera apasionada y estuviera llenita...?

Bar. ¡Ay!... ¡yo me desvanezco de alegría!

Jua. ¡No, por Dios!... ;No se prive usted, que me

pego un tiro!

Bar. ¡No!... ¡Matarte tú, nunca! Ábreme los bra-

zos para que yo caiga én ellos.

Jua. ¡Imposible! ¡yo no puedo abrir nada!

Bar. ¡Yo te los abriré! Así, así; vida mía. (Abra-

zándose a él.)

ESCENA IX

DICHOS, LEÓN por la derecha. Después, PAULITA, por la izquier- da. Al flual, MESA, DOÑA CAROLINA y DON BENIGNO, por la iz- quierda tambiéa

León (saliendo) ¡Qué es lo que veo! ¡Bárbara en*

brazos de ese langostino! Jua. ¡Atiza!... ¡el Rey del Desierto!

44

LEÓN (Avanza furioso.) Lo hago polvos de arroz. (Fi-

gura que ve venir a Pailita.) Pero, no; mejor es lo que se me ocurre. ¡Ojo, por niña; diente por canino!

Jua. ¡Suélteme usted, por caridadl

Bar. ¡Nuncal

Pau. (saliendo.) ¡En sus brazos!

León En sus brazos, como en los míos. (La

abraza.)

Pau. ¡Caballero!

Jua. ¡Paulita, no te dejes abrazar!

P.\u. Y tú, so sinvergüenza, ¿por qué te dejas?

Jua. Yo, es a la fuerza.

Pau. Pues a la fuerza soy yo.

.Mesa (Saliendo cou don Casto y don Benigno.) Ahí los

t ene usted. Ben. ¡Al fin!

Jua. Ahora que no hay escape.

CaRL. (Dirigiéndose a Paula que con don León forma grupo

a la izquierda.) ¡Perra, te voy a sacar los ojos! León ¿Usteu? ¿Usted sacarle los ojos a esta? (Le da

un puñetazo, que cae desmayada, dando un grito, en una silla.)

Pau. ¡Me ha dejao huérfana!

BEN.- De esta, te mato. (Se dirige a Juanito, que con

Bárbara, forma grupo a la derecha.)

Bar. ¡.viátar!... ¿Matar usted a este! (saca un pequeño

revólver y lo dispara. Con Benigno, cae sobre otra si- lla, dando un grito. Mesa, acude en su auxilio.)

Jua. ¡Suélteme usté, que me ahogo!

Bar. Nada: mío o de nadie.

Pau. ¡Por Dios, que me ahogo!

LtiÓN Nada, no te suelto.

Jua. ¡¡Que me ahogo!!

Bar. Nada.

Jua. ¡Aunque nade, me ahogo!

(Cusdro. Telón rápido de entrecuadro. Música en la orquesta.)

MUTACIÓN

45

CUADRO SEGUNDO

El refectorio de un convento antiguo. Al foro, grandes ventanales, que dejan ver un jardín y parte de huerta. Lateral derecha, puer- ta de entrada. Lateral izquierda, puerta al interior. En el centro de la escena, mesa tosca y larga, seis taburetes alrededor de la mesa. I. os demás detalles, a gusto del pintor; pero en un testero un cuadro de San Simón.

ESCENA PRIMERA

Al levantarse el telón, FRAY CARMELO, FRAY CANDELA, FRA\ DANIEL, FRAY EZEQUIEL, FRAY CORONADO y FRAY DOMINGO están sentados junto a la mesa, pero dando todos frente al público, y saboresn cada uno un gran tazón de chocolate con tostadas, man- teca, bollitos, etc. Dentro se oye, acompañado de órgano, el canto- de Maitines, entonado por un Coro de niños. Está amaneciendo, y a* medida que avanza el cuadro se irá haciendo la luz más clara

Música

CORO (interno.)

¡Oh, Santo Dios!

(Danos tu gracia

y sálvanos!

Y de las culpas y pecados perdónanos.

Frailes Dexos gracias plenas

a San Cucnfate, mojando bizcochos en el chocolate.

Y luego empapemos, sin mucho trabajo, tostadas de arriba, tostadas de abajo. Pidamos al cielo nos bendiciones para que tengamos buenas digestiones.

Empapemos. Mastiquemos. Ingiramos. Deglutamos.

46

¡Dóminus vobiscum!

Amén!

¡Qué aroma exhalal ¡Qué gozo da! ¡Qué gusto tiene! ¡Qué rico está! ¡Rebañemos! ¡Rebañemos! ¡Que no quede ná!

Hablado

Fr. Car. ¡Cada día le sale más delicioso el soconusko a nuestra excelente Manuela!

Fr. Dom. Al hermano despensero no le sale tan bien.

Fr. Can. Yo neto en seguida cuándo lo hace Fray Mateo y cuándo la Manuela. Cuando lo hace el despensero, le sale claro o espeso; pero lo hace la Manuela, y ya se sabe: la Manuela, siempre en su punto.

Fr. Dan. Además, las tontadas las empapa mejor.

Fr. Ez. ¡Lástima que sea tan viejal

Fr. Car. En fin, alabemos al Todopoderoso, sin olvi- dar a San Simón, glorioso fundador de nues- tra Orden.

ESCENA II

L>ICHOS, por la derecha FRAY MATEO; después, JUANITO y PATJ - LITA, esta última vestida de hombre

Fu. Mat. ¡Alabado sea San Simón!

Fr. C*r. ¿Qué hay, hermano Mateo?

Fr. Mat. Dos jóvenes, casi dos niños, piden descanso y algo caliente que les reanime. Vienen ex- tenuados, rendidos; da pena verlos.

Fr. Can. ¿Dos jóvenes?; rento empezaron su calvario!

Fr. Car. HágaUs entrar, Fray Mateo. (Este hace mutis.) Haremos por ellos hasta donde nos lo con- sienta nuestra Orden. Dar la mano al caído es precepto santo. Asi lo dicen Zacaiías, Isídas, Jeremías y Matías.

Paü. (Entrando.) Buenos días.

JUA . Buenc S y eclesiásticos... (Se quedan en la puerta.)

Fr. Car. Pasad, pasid sin miedo, que el Señor nos manda acoger lo misino al que nos da una dádiva que al que a pedirla viene. Pasad.

Fr. Cor. ¡Están alicortados!

Fr. Can. ¡Como que son dos pollos! ¡Apenas tendrán los veinte!

Fr. Car. ¿Venís de muy lejos?

Jua. De Algeciras.

Fr. Car. De Algeciras aquí hay una buena longani" za, ¿verdad?

Fr. Can. ¡Riquísima! Digo, larguísima.

Pau. Treinta kilómetros que hemos hecho en dos

jornadas.

Kr. Dom. Pero, ¿habréis descansado en alguna venta?

Pau. Como era poco el dinero que teníamos y se

nos acabó el primer día, ayer, no nos qui- sieron recibir en ninguna pósala.

Jua. Por eso, al divisar los muros de esta santa

casa, le dije a esta... dis;o a este, seguramen- te ahí se apiadaran d^ nosotros.

Fu. Cah. Y no te has equivocado.

Pau. ¿De modo que podrán ampararnos dándo-

nos algún alimento, y, sobre todo, dpscanso?

Jua. Las piernas se niegm a sostenernos; nos

hace falta to la una noche de reposo.

Fr. Car. En cuanto a lo primero, aquí, el Pariré Can- dela, que está dn cocina, se encargará de ello. Respecto a lo de pasar la noche aquí, es necesario que lo autorice el Prior, porque es un caso que esta fuera de nuestros pre- ceptos. Vamos, hermanos, a explicarle el caso a ver qué dice su sabiduría. En tanto, el hermano Candela les dará el alimento cor- poral. Pronto salimos.

Fr. COR. Vamos. (Vanse todos los frailes por la izquierda.)

ESCENA III

JUAN1TO, PAULITA. Después FRAY CANDELA, con los platos que

indica el diálogo, acompañado por FRAY EZhQUIEL y DaNIEL,

que sacan el servicio necesario para la escena

Pau. ¿Ves, Juanito? ¿Ves cómo Dios es bueno?

Aquí vamo3 a comer y a descansar, y aun- que mi madre y tu tío hayan cogido nues- tro rastro, no creo que se detengan aquí. ¡Ay, qué alegría! ¡Comer! ¡Descansarl

Jua. Y que los frailes, se»ún tengo entendido,

se cuidan que es un asombro... ¡Tienen unas despensas!...

48 -

Pau. ¿De veras?

Jüa. ¡Verás qué cosas más ricas nos dan: magras^.

pollos, perdices!...

Pau. Falta nos hace, porque yo tengo una debili-

dad que me caigo.

Jua. Pues aquí te hinchas.

Pau. ¿Y tú?

Jüa. No me lo digas que se me hace la boca jugo

de ternera.

Fr. CAN. (Sale con Ezequiel y Daniel ) Ponerlo todo ahí y

retirarse. (Lo hacen.) Cuando gustéis, herma- nos.

Jua. Somos primos.

Fr. Can. Hermanos en el Señor.

Jua ¡ A h, vamos! (Se sientan a la mesa.)

Fr. Can. Yo mismo os serviré.

Pau. ¡Tanta molestia!

Fr. Can. Es mi deber. (Les sirve.)

Jua. ((omiendo.) Oiga usted, Fray Candela, ¿de

qué es esta sopa? Fr. Can. ¡La que tomamos nosotros! Pau. ¡Esto no es más que pan y agua caliente!

Fr. Can. Y un poco de sal. Jua. ¡Caray, ya podía tener siquiera un ajo!

Fr. Can. En este convento no echamos ajos. Jua. Bueno, a déme usted otro plato, porque-

yo soy poco sopero. Pau. Y yo también.

Fr. Can. (sirviendo.) Ahí tenéis. Jua. ¿Qué es esto?

Fr. Can. ¡Repollo!

Jua. ¿Repollo? ,.Y qué hay detrás?

Fr. Can. Hongos cocidos. ¿Queréis que os los ponga? Jua. No; no nos ponga usted los hongos, porque

como estamos comiendo de gorra... Pau. Pero, ¿y las magras?... ¿Y los pollos?

Fr. Can. ¡Magras! ¡Pollos! Nuestra Orden no come más que verduras. En esta casa jamás ha entrado un cerdo, ni nadie ha oído cantar un ave.

(Se oye en el interior un kirikikí de un gallo hermo- fiísimo.)

Jua . Oiga usted, ¿y ese gallo?

Fr. Can. Es el gallo de la Pasión. Pau. (¡Pues que nos vamos a hinchar!)

Jua. Menos mal que, por lo menos, dormir, dor-

miremos bien. (Se levantan y avanzan.)

- i(j

ESCENA IV

DICHOS y FRAY CARMELO, DANIEL, CORONADO, EZEQCJIEL f DOMINGO

Fr. Car. Hijos míos, venimos de hablar con nuestro padre Prior, a quien hemos expuesto vues- tra súplica, y nuestro Padre, compadecido de vuestro infortunio, aunque la regla de la comunidad no lo permite, os concede per- noctar aquí esta noche.

Pau. ¡Ay, qué alegrial

Jua. ¡Qué gusto! ¡Dormir en blando!

Pau. ¡Descansar en una camal

Fr. Car. Ahora bien, como en la Comunidad no hay más que las doce camas de los doce her- manos, tú (a Juan ) dormirás con el padre Candela, y (a paula.) dormirás conmigo.

Pau. ¡Eh!

Jua. ¿Cómo, cómo?... ¡Que yo me entere!

Fr. Car. Que dormirás con éste, y éste dormirá conmigo.

Jua ¡Quiá! Este no puede dormir con usted.

Fk. Car. ¿Por qué?

Jua. Por que ronca mucho, ¿verdad?

Pau. Ronco de un modo espantoso.

Jua . Y además es muy nervioso y pega patadas.

Pau. ¡Pero unas patadas terribles!

Fr. Car. Estamos tan acostumbrados al sufrimiento, que eso que señalas es una pequenez. De modo que si ronca y pega patadas, pasaré una nocbe terrible.

Jua. (¡Remaitines, que a este fraile no le intimi-

da nada!) (Dando un grito.) ¡Ay!

Pau. ¿Qué te pasa?

Jua . Que no le hemos dicho aquí, al padre, las

fiebres tíficas que te dan por las noches después de las diez.

Paü. ¡Ah, sí; es verdad!

Fr. Car. ¿Fiebres tíficas?

Pau. Pero unas fiebres que queman.

Jua . Y ademáf!, contagiosas.

Fk. Car. ¡Dormir con un tífico! ¡Qué ventura para míf ¡Gracias, San Simón!

Jua. Pero, ¿tan mai les quiere a ustedes San Si-

món?

60

Fr. Can. ¡Nos adora!

Fr. Cap. ¡Nos idolatra! Y si queréis convenceros, to- mad y leed. (Da un libro a cada uno.) Así OS da-

. réis cuenta de todo. Música

Frailes En su libro cuarto

dice San Simón

que sabe el camino

de la salvación. Pau. ( De modo que ahora

Jua . ( vamos a leer

cuál es el camino

que hay que recorrer.

Dice San Simón,

oh, santo varón.

Pau. Suprime el jamón en dulce

que yo también lo suprimo. Jüa . Pero si te lo regalan

no debes hacer el primo. Pau. Gustándote una señora

que tenga la tez muy bella. Jua. Reza un Credo, veinte Salves

y te puedes ir con ella. Los dos Si en cólera monta

el gran San Simón,

de fijo, Dios Santo,

que no hay salvación,

porque nos atonta

y nos da un sofión

si monta, si monta,

si monta Simón. Todos Si monta, ei monta,

si monta Simón. Los dos Dice San Simón,

oh, santo varón.

Pau. Te llevas, cuando te cases,

a tu mujer a un retiro. Jua. Y si llevas a su madre,

al llegar pégate un tiro. Pau. Come verduras, acelgas,

aunque alguien te lo critique. Jua. Pero no comas repollo,

que es muy fácil que te pique. Los dos Si en cólera monta, etc., etc<

51 -

Hablado

Pr. Car. Ahora, hermanos, elevemos los ojos al cielo

y no olvidemos que es jueves. Fr. Can. Oremos antes. Todos Oremos.

JUA. (Mirando al reloj de pulsera.) Las Once y CÍnCO.

¡Qué tarde es! Fr. Car. Oremos. Pau. (a Juan.) Tú, ora.

Jua. Las once y cinco; lo acabo de ver,

Pau. Digo que ores.

Jua, Pues di ores, y no ora.

ESCENA ULTIMA

DICHOS y FRAY MATEO. Después I OÑA CAROLINA y DON BE- NIGNO

Fr. M„t. ¡Padre!

Fr. Car. ¿Qué ocurre?

Fr. Mat. A medio kilómetro de aquí ha volcado un automóvil, sin que hayan ocurrido desgra- cias, aparte del susto consiguiente, y los que lo ocupaban solicitan un vaso de agua y un breve descanso.

Fr. Car. ¡No faltaba más! Seguramente harán algún donativo a la Orden. Que entren en seguida.

Fr. Mat. Aquí llegan.

Fr. Car. Pasen, pasen, hermanos.

Jua. (¡Mi tío!)

PaU. (¡Mi madre!) (Corren a ocultarse a ía izquierda en-

tre los frailes ) CAROI . (Entra seguida de don Benigno.) Dispénsenos la

Comunidad, pero un accidente...

Fr. Car. Fí, ya nos lo ha dicho el hermano Mateo.

Ben. De no ser así, no nos hubiésemos atrevido...

Fr. Car. Esta casa es de todoe; lo mismo de los que sufren un accidente, que de los deshereda- dos de la fortuna. Precisamente acabamot de amparar a estos pobres muchachos. Hi- jos míos, volveos.

Pau. (¡Ahora va a ser ella!) (se vuelve de frente.)

Carol. ¡¡Paula!!

Ben. ¡¡Juanitol!

Fr. Cor. Pero, ¿se conocen ustedes?

52 -

Carol. Ben.

JUA.

Fr. Car. Ben.

Fr. Can. Ben. Fr. Can. Ren. Fr. Can.

Carol.

Todos Fk.Cap.

Pau.

JüA.

Carol.

Jua. Ben.

Jua.

Ben.

Fr.Car.

Fr.Ca.v

Ben.

Pau.

Jua.

¿Que si los conocemos?

Y los vamos a hacer Cisco. (Les acomete )

¡Tío, por Dios!

(interponiéndose.) Pero, ¿qué han hecho?

Pues este sinvergüenza que se ha fugado

COn éBta. (Por Paula.)

Con este. (ídem.) Con esta. Con este. Con esta.

Con este, y con esta son tres veces las que lo repito.

Hermano, no se incomode; pero ese es una señorita. ¡Eh!

¡Una señorita! |E iba a dormir en mi misma cama! ¡¡Qué catráetrofe, San Simón!! Sí, es verdad, yo me he escapado; pero se- pan ustedes que puedo alzar mi frente sin miedo.

Porque yo soy un caballero. De eso, ya hablaremos. no tienes más remedio que casarte con ella. ¡Claro que sí!

Para caparte tengo yo que ser el tutor y ad- ministrador de los bienes. Todo lo que usted quiera. Entonces, conformes; la Madrid todos. ¡Que el Señor les acompañe! Y no dejen de casar a los chicos. Mañana estarán ante el cura. ¿Oyes? Mañana, ante el cura. Así te tendré segura.

(Al público.)

Mi gozo será infinito si perdonas la diablura de Paulita y de Juanito.

(Música en la orquesta.— Telón )

FIN DE I A OBRA

OBRAS DE ANTONIO PASO

Ea candelada, zarzuela en un acto.

El señor Pérez, ídem id.

El niño de Jerez, ídem id.

El gran Visir, ídem id.

La casa de las comadres, ídem id.

Los diablos ro.jos, ídem id.

Todo está muy malo, diálogo.

!Las escopetas, zarzuela en un acto.

La zíngara, ídem id .

l<a marcha de Cádiz, ídem id.

El padre Benito, ídem id.

Sombras chinescas, revista lírica en un acto

Eos cocineros, saínete lírico en un acto.

Eos rancheros, zarzuela en un acto.

Historia natural, revista lírica en un acto.

El fin de Ro cambóle, zarzuela en un acto.

Eas figuras de cera, ídem id.

Alta mar, juguete cómico en un acto.

Churro Bragas, parodia de Curro Vargas.

Concurso universal, revista lírica en un acto.

Eos presupuestos de Villapierde. revista política en an acto

Ea alegría de la huerta, zarzuela en an acto.

El Missisipí, ídem id.

Ea luna de miel, ídem id.

Eas venecianas, ídem id.

Eos niitos llorones, sainete lírico en un acto.

El bateo, ídem id .

El respetable publico, revista lírica en un acto.

Ea corría de toros, sainete lírico en un acto.

El solo de trompa, zarzuela en un acto.

El cabo López, ídem id.

Ea virgen de la Euz, ídem id.

El pelotón de los torpes, ídem id.

El picaro mundo, ídem id.

El trébol, ídem id.

El aire, juguete cómico en un acto.

Ea torería, zarzuela en un acto .

Gloria pura, ídem id.

Ea misa de doce, entremés lírico.

¡Hule!, ídem id.

Frou-Frou, humorada lírica od un acto

Ea mulata, zarzuela en tres actos.

Ea reina del couplet, ídem en un acto

£1 ilustre Recéchez, ídem id.

El aire, ídem, id.

El rey del valor, ídem id.

El arte de ser bonita, humorada lírica en un acto

Ea taza de té, caricatura japonesa en un acto.

Los mosqueteros, zarzuela en un acto.

Ea loba, zarzuela en un acto,

JLa hostería del laurel, ídem id.

lia marclia real, zarzuela en tres actos,

ta alegre trompetería, humorada en un acto.

Tenorio feminista, parodia lírico-muieriega.

El quinto pela©, zarzuela en tres actos.

Eos ojos negros, ídem en un acto.

Mayo florido, saínete lírico en un acto.

la república del amor, humorada lírica en un acto.

lLa tribu gitana, zarzuela en un acto.

El gran tacaño, comedia en tres actos.

IiOS hombres alegres, saínete lírico on un acto.

Eos perros de presa, viaje en cuatro actos.

El paraíso, comedia en dos actos.

jJEea culpa!, disgusto lírico original y en prosa.

Geni© y figura, comedia en tres actos.

Ea partida de la porra, sainete lírico en un acto.

La mar salada, comedia en dos actos y en prosa.

Ea alegría de vivir, comedia en cuatro actos y en prosa.

Eos viajes de Gnlliyer, zarzuela cómica en tres actos.

Ea divina providencia, juguete cómico en tres actos.

Ea gallina de los huevos de oro, comedia de magia on dos actos.

El verbo «siiar, opereta en un acto, dividido en un prólogo y dos cuadros.

Baldomcro Pachón, imitación cómico-lírico-satírica en dos actos.

J'ffista flora, comedia en tres actos y en prosa, original.

El'1 debut de la chic», monólogo en prosa.

El orgullo de Albacete, juguete cómico en tres actos.

Ea pata de gallo, monólogo cómico en prosa.

El potro Síftvaje, zarzuela cómica en un acto.

Ea corte cíe iuss.ua. zarzuela en dos actos.

El dichoso verano, fantasía lírica en un acto.

España Kueva, profecía cómico-lírica en un acto.

El cabeza de familia, melodrama cómico en tres actos.

Ea Piqueta, juguete cómico en tres actos y en prosa.

El tren rápido, juguete cómico en tres actos,

Eos vecinos, entremés en prosa.

Mi querido Pepe, juguete cómico en dos actos.

.Sierra Morena, boceto de sainete, original y en prosa.

Eas alegres colegialas, zarzuela en un acto.

El velón de lueena, magia en cuatro actos.

Ea bendición de J*ios, sainete en dos actos.

El infierno, comedia en tres actos y en prosa.

El asombro de Damasco, zarzuela en dos actos.

E5 río de oro, viaje cómico en dos actos.

El viaje del rey, juguete cómico en tres actos y en prosa.

Ea gentil Mariana, juguete cómico en dos actos y en prosa.

Nieves de la Sierra, comedia en tres setos y en prosa.

El Key del TaBíaco, melodrama en tres actos y un prólogo.

El niño judío, zarzuela en dos actos, divididos en cuatro cuadros, original y en prosa.

Eos cien mil hijos de San Euis, juguete cómico en tres actos y en prosa.

Juanito y su novia, diablura cómico-lírica en dos actos, dividi- dos en, seis cuadros, original y eu prosa.

Obras de Snrique Qarcía Qlvarez

Apuntes al lápiz. La torta de Reyes.

Al toque de ánimas. Los niños llorones (3.a edición.)

La trompa de caza. (2.a edición.) La boda. (Letra y música,)

Salomón. La muerte de Agripina.

La candelada. La cuarta del primero. (Letra y

El señor Pérez. música.)

El niño de Jerez. El terrible Pérez (4.a edición,)

Figuras del natural (revista,) El famoso Üolirón.

El gran Visir. El picaro mundo. (2.a edición,)

La casa de las comadres. La primera verbena.

Los diablos rojos. ¡Pobre España!

Todo está muy malo! (2.a edic.) Congreso feminista.

Las escopetas. El palco de\ Real.

La zíngara. El pobre Valbuena (6.a edición ) .

La marcha de Cádiz (13.a edic.) El perro chico. (4.a edición.)

Sombras chinescas. La reja de la Dolores. (3.a edic

Los cocineros (4.a edición,) El iluso Cañizares. (3.a edición )

El arco iris. (2.a edición,) El ratón, (3.a edición,)

Los rancheros (3.a edición,) El pollo Tejada. (3.a edición.)

Historia natural. El noble amigo. (2.a edición.)

El fin de Rocambole. El distinguido Sportsman.

Las figuras de cera. La edad de hierro. (Letra y música,

Churro Bragas (parodia) (3.a edic) La gente seria.

Alta mar (4.a edición.) La suerte loca.

Concurso universal. Alma de Dios. (5.a edición.)

Los Presupuestos de Es-Villa- Hasta la vuelta.

pierde (6.a edición.) El hurón. La alegría de la Huerta(11 edic.) Felipe segundo.

El Missisipí (2.a edición. La comisaría. (Reformada,) (Letra y La luna de miel (2.a ediGiÓn.) música.)

Las venecianas. El método Górriíz. (3.a edición,)

Los gitanos. Mi papá. (2.a edición.)

La primera cOncpiLsta. Pastor y Borrego. (2.a edición.)

El amo de la calle. (Música.) La niña de las planchas. Genio y figura. (2.a edición.) Las vírgenes paganas. El trust de los Tenorios. La frescura de Lafuente. (2.a

Gente menuda. (2.a edición.) edición.) El género alegre. (Música.) La casa de los crímenes. (2.a

El príncipe Casto. edición.)

El fresco de Goya. (2.a edición.) La Eemolino. (2.a edición.) El cuarteto Pons. La escala de Milán.

Las cacatúas. La conferencia de Algeciras

El bueno de Guzmán. (Letra y El verdugo de Sevilla. (4.a edic.) música.) El último Bravo. (2.a edición.)

La catástrofe de Burgos. La locura de Madrid.

Ideal festín. (MÚSÍC3.) Los cuatro Robinsones.

La Corte de Risalia. El cabo Pinocho. (Letra y música.)

El maestro Vals. (Letra y música.) Nieves déla Sierra.

Los chicos de Lacalle. El Rey del Tabaco.

El alma de Garibay. El niño judío. (2.a edición.)

La Venus de piedra. (Letra y Las buenas almas,

música.) Juanito y su novia.

Fúcar XXL (Letra y músicas

Precio: 1,50 pesetas